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 Dr. Manuel Alvarez Romero. Director del Centro Médico Psicosomático

 


Web de la Sociedad Española de Psiquiatría 

 

 

CAMPOS DE ACTUACIÓN

CEFALEAS Y JAQUEQUAS: Siendo muy diferentes sus causas y su expresión clínica, las cefaleas y las jaquecas tienen en común una base psicosomática con unos procesos y modos semejantes de originarse. Además es frecuente que se presenten casos mixtos o alternativos de jaqueca y cefalea. A veces es difícil diferenciar ambos componentes así como la implicación causal de la Ansiedad o la Depresión en estos procesos y en cada caso concreto.
La jaqueca suele aparecer como hemicránea o unilateral, pulsátil y a modo de latidos en la sien, con molestias por la luz o el ruido, quizás con náuseas, etc.   La cefalea de tensión suele localizarse en la nuca y cuello o en toda la cabeza "a modo de casco". Es opresiva, continuada y con sensación de embotamiento.
Es importante estudiar las crisis, los períodos intercrisis, los factores desencadenantes o mantenedores, los hábitos de vida y los rasgos de personalidad.
En el tratamiento es fundamental la instrucción acerca de la prevención, el uso de analgésicos y ansiolíticos, el establecimiento de un adecuado descanso, etc.
 

DEPRESIÓN:La depresión es uno de los trastornos más psicosomáticos que existen y algunos de sus síntomas son: sentimientos de culpa, desesperanza, baja autoestima, pesimismo irracional, apatía e incapacidad para disfrutar de sensaciones agradables, falta de ganas de vivir y síntomas corporales variadísimos.
Es un trastorno caracterizado por una tristeza profunda e inmotivada y por la inhibición de todas las funciones psíquicas.
Hay muchos tipos de depresiones: endógena o exógena, primaria o secundaria, ansiosa e inhibida, etc.
Todo ello requiere un tratamiento psicoterapéutico y psicofarmacológico adecuado, que a corto plazo aliviarán el sufrimiento del enfermo depresivo y a largo plazo propiciarán una adecuada recuperación del mismo.
 

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD: El término Trastorno de Personalidad se aplica a los pacientes en que los rasgos de personalidad vienen a ser inflexibles y desadaptativos, causando así una incapacitación social significativa, problemas en el trabajo o en la familia y malestar subjetivo. Este tipo de trastorno se manifiesta generalmente en la adolescencia o antes, continuando a lo largo de la vida adulta, aunque es posible que en una edad avanzada se manifieste en menor medida. En muchos casos en la madurez, se modifica cualitativamente el perfil expresivo del Trastorno de Personalidad.
Se dan diversas alteraciones y modos de comportamiento, que tienden a ser persistentes y son la expresión de un estilo de vida y de la manera característica que el individuo tiene de relacionarse consigo mismo y con los demás. Estos rasgos afectan negativamente al paciente y a las personas que le rodean.

Estos pacientes presentan un comportamiento claramente desadaptativo, tienen problemas en el ámbito de la afectividad, la excitabilidad, el control de los impulsos, la forma de pensar y la relación con los demás. Todo ello conlleva un considerable malestar personal que se traduce en quejas referidas a las alteraciones del estado de ánimo (depresión y ansiedad) así como al deterioro social y al rendimiento laboral. Son muy frecuentes los Trastornos de Personalidad, con frecuencia pasan desapercibidos y son la causa o razón de muchos problemas familiares, laborales, sociales, etc.

Según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) y la DSM-IV los principales Trastornos de Personalidad son:


Trastorno paranoide de la personalidad.
Trastorno esquizoide de la personalidad.
Trastorno esquizotípico de la personalidad.
Trastorno antisocial de la personalidad.
Trastorno límite de la personalidad.
Trastorno histriónico de la personalidad.
Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad.
Trastorno anancástico de la personalidad.
Trastorno dependiente de la personalidad.

Cada paciente y cada Trastorno de Personalidad necesita de una psicoterapia distinta y de un tratamiento farmacológico individualizado guiado por profesionales. Con estos medios, suele conseguirse una notable mejoría.
En muchos casos una medicación apropiada (generalmente a muy bajas dosis) facilita o posibilita la modificación precisa en las actitudes, aptitudes y habilidades de quien lo padece.
 

TRASTORNOS DE ANSIEDAD: Los trastornos de ansiedad aparecen cuando la ansiedad deja de ser adaptativa, cuando el peligro al que se pretende responder no es real, o cuando su nivel de activación y duración son desproporcionados con respecto a la situación objetiva. Esta ansiedad patológica se caracteriza por ser más severa que la ansiedad normal y por aparecer frecuentemente en ausencia de una amenaza obvia. Se manifiesta por síntomas psicológicos y físicos.
Dicha ansiedad patológica puede aparecer en distintas situaciones según cada persona. Puede reflejarse como un miedo a los lugares abiertos o transitados de donde es difícil escapar o recurrir a un lugar seguro; puede aparecer como un miedo a situaciones y lugares que recuerden una experiencia traumática; pueden ser crisis de ansiedad recurrentes que aparecen de forma súbita y que no se limitan a ninguna situación concreta.También puede tratarse de una ansiedad generalizada y persistente, que no está limitada a ninguna circunstancia concreta y que aparece como una preocupación constante.
Algunos de los síntomas que pueden aparecer en los trastornos de ansiedad son: palpitaciones o taquicardias, escalofríos, temblores, sudores, mareos, respiración entrecortada, sensación de ahogo o de perder el control, miedo a morir... entre otros.
Todo ello, requiere para la recuperación del paciente de un tratamiento psicoterapéutico y un tratamiento ansiolítico especializado, con el cual los pacientes suelen tener una notable mejoría.
 

DIFICULTADES DE COMUNICACIÓN: La sociedad actual conlleva prisa, exceso de información, competitividad, incomunicación afectiva y efectiva, capaces de generar un desajuste de valores y una alteración estructural de la persona que, muchas veces, desemboca en:
-Desajustes en la personalidad.
-Dificultades en la comunicación laboral o familiar.
-Dificultades de socialización y en las relaciones sociales.

Algunas enfermedades son consecuencia de una inadecuada expresión emocional y personal, por lo que se requiere el oportuno aprendizaje para la curación de estos procesos. La palabra adecuada, en el momento oportuno, viene a ser en muchas ocasiones, el mejor medicamento.

Con frecuencia es precisa una actividad formativa continuada, mediante cursos que tienen como objetivo conseguir que la persona madure y se enriquezca de forma satisfactoria, para superar de un modo racional las dificultades que se plantean a lo largo de la vida de esta persona.


Pueden servir de ejemplo los cursos de:
- Habilidades sociales
- Autoestima y Crecimiento personal
- Comunicación y Desarrollo social
 

TERAPIA FAMILIAR: La Terapia Familiar nace, en cambio, dentro del ámbito de la salud mental. El terapeuta individual conocía la familia a través de la información que le daba el paciente: cómo era la relación con su padre, su madre, sus hermanos, etc. pero no existía un espacio dedicado a la propia familia. El salto creativo de la Terapia Familiar consistió, pues, en valorar lo que, de ordinario, se consideraba como una interferencia en las terapias individuales para utilizarlo terapéuticamente. Pero es que sabemos por experiencia que, cuando una persona tiene problemas, esto afecta a la familia a la que pertenece y provoca un cambio en las relaciones entre sus miembros.

El Terapeuta Familiar, mediante el diálogo, conoce a la familia y observa in vivo cómo  son las relaciones y la comunicación, qué reglas y valores existen, cómo ejercen las distintas funciones(conyugal, parental, filial...) y algo tan importante como el espacio terapéutico donde todos los miembros pueden expresar de forma clara cómo ven a su familia, qué “tensiones” soporta y cómo les afecta de forma individual a cada uno de ellos. Así el Terapeuta Familiar ayudará en la recuperación del equilibrio y amejorar como familia.

El Centro Médico Psicosomático ha tenido, desde sus orígenes, una gran preocupación por la persona desde sus distintas perspectivas: física, psíquica, familiar, y social. Por estas razones se constituyó una Unidad de Terapia Familiar para atender las peticiones expresas de las familias y servir de complemento en la atención terapéutica individual.
También se organizan, desde la Unidad, Cursos de Orientación Familiar para el aprendizaje y enriquecimiento de los participantes con las experiencias, opiniones y criterios de otras familias. Suelen ser cursos sobre etapas concretas del ciclo familiar: Del Noviazgo al Matrimonio, Primeros Pasos, Adolescencia, Edad, Madura, Mayores, etc.

 

TRASTORNOS DEL SUEÑO

Constituyen uno de los más frecuentes problemas del hombre y su repercusión es grande, tanto en la calidad de vida como en el rendimiento de las personas.
Según las más recientes investigaciones clínicas, al menos un tercio de la población mundial padece algún tipo de trastorno del sueño.
El más importante es el insomnio que puede afectar a la primera parte de la noche o a la última, obedeciendo a causas diferentes; es el insomnio ansioso o depresivo respectivamente. También puede dificultar el descanso como consecuencia de las frecuentes interrupciones o de su falta de profundidad.
Otros trastornos son:

- El sonambulismo.
- La narcolepsia.
- La apnea del sueño.
- El ronquido.
- Las pesadillas y terrores nocturnos.

El abordaje terapéutico de los trastornos del sueño conlleva el estudio del plan de vida del paciente ("se duerme tal como se vive el día" dicen algunos con mucha razón ), de los factores ambientales, de la salud psicofísica, etc. El insomnio no es más que un síntoma secundario a un proceso y básico que es en el que hay que centrar la atención fundamentalmente.
Cerramos esta breve información con algunos consejos que además de la oportuna medicación hipnótica, ansiolítica, relajante, antidepresiva, etc. pueden aplicarse en caso de insomnio:

1. Trate de establecer una simple rutina cada noche al acostarse, el hábito le ayudará a dormirse.
2. Mantener horarios regulares, para acostarse y levantarse, refuerza el ritmo circadiano del sueño / vigilia.
3. Es bueno, de ordinario, dormir sólo lo necesario para encontrarse descansado y despejado al día siguiente.
4. Una buena medida es efectuar ejercicio moderado y continuado durante el día.
5. No se acueste nada más cenar. Procure que sus cenas sean ligeras y de alimentos fáciles de digerir. Si cuando se va a la cama tiene hambre, una bebida láctea le puede ayudar a conciliar el sueño.
6. Trate de evitar el alcohol especialmente a primeras horas de la tarde. Cabe la posibilidad de quedarse dormido y que se despierte inquieto en medio de la noche. El alcohol produce somnolencia pero da lugar a un sueño fragmentario.
7. Se suele evitar la ingestión de café, té, colas o cualquier estimulante del sistema nervioso central, sobre todo desde la media tarde.
8. Se debe procurar que el dormitorio sea tranquilo y sin exceso de luz. Los ruidos fuertes, ocasionales alteran el sueño.
9. Una vez en la cama, asegúrese que está confortable: no demasiado caliente ni demasiado frío. El colchón a su gusto, mejor firme.
10. Un buen libro, no excitante, que induzca al desinterés, puede permitirle dormir.
11. Es lógico procurar vivir atentamente las indicaciones y prescripciones médicas, tanto higiénicas y psicológicas como psicofarmacológicas.
12. No conviene esforzarse demasiado en intentar dormirse. Si no se duerme, levantarse y realizar alguna actividad relajante hasta que sienta sueño de nuevo es una buena medida. O mejor esperar sin impaciencia que llegue el sueño pues "es como una paloma, cuando pretendes alcanzarla huye y si la esperas con paz llega por sí solo".
13. Es prudente emplear los hipnóticos tan sólo de modo ocasional. El empleo fortuito de hipnóticos está justificado para resolver un problema agudo, pero debe evitarse su uso continuado.
14. No se preocupe por la cantidad de sueño que obtiene, a veces podrá desarrollar sus actividades con un número de horas de sueño sorprendentemente pequeño.
15. Si hace tiempo que no puede dormir bien o si se siente fatigado cada mañana a pesar de haber seguido los presentes consejos, consulte o cambie impresiones con su médico

 

FIBROMIALGIA

La Fibromialgia es hoy una "enfermedad estrella" tan famosa como poco conocida. Las asociaciones de pacientes, los conflictos jurídico-laborales, el dolor físico y moral que entraña dan una prominencia notable a esta patología.
Las enfermedades reumáticas siempre han contemplado una elevada implicación psicosomática y desde la clínica se han buscado indicadores que distingan los factores constitucionales o somáticos, los ambientales o psicosociales y los psicológicos o actitudinales-emocionales. Sirva de ilustración el texto del Prof. Juan Prieto (Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla) que aparece en el boletín de Psicosomática Hoy nº 3, publicado en Abril de 1996 con el título "Reumatología y Psicosomática":

"La práctica clínica en Reumatología, a lo largo de los años, nos confirma cada vez con mayor nitidez la presencia somatizada de conflictos y vivencias psicológicas. Por ejemplo, y referido solamente al hombro, cuando alguien nos amenaza hay una tendencia a encoger y aproximar el hombro a la cara. Igualmente el hecho de poner las manos en la nuca y simultáneamente llevar los hombros hacia atrás, "estirarnos", nos produce placer.
Podríamos diferenciar cuatro tipos de pacientes cuando nos hablan de dolores del aparato locomotor se debe tener en cuenta que el dolor es la causa más frecuente en Reumatología.
El enfermo claro que señala el lugar del dolor y sus irradiaciones de forma precisa, así como su cronología e intensidad.
En segundo lugar el que refiere el dolor adornándolo con mil anécdotas o diagnósticos que le han ido dando diferentes facultativos, o trae escritos para que no se le olviden una serie interminable de síntomas inconexos en una descripción abigarrada o confusa que tenemos que leer entre líneas; en ocasiones, con irradiaciones falsas, por ejemplo mientras exploramos un hombro nos refiere que el dolor se corre al otro hombro, cuando no existe ninguna conexión neurológica entre ambos hombros.
Otra forma y más complicada, es el que pretende engañar con su dolor porque va buscando algún beneficio laboral o económico y se inventa falsas irradiaciones o signos físicos (un ejemplo es la simulación del Lasegue) y entonces tenemos que aprender sus contradicciones.
Por fin, habría un cuarto grupo de pacientes, sobretodo mujeres, que aquejan dolores con ánimo de ser escuchadas o que alguien le preste atención, para poder desahogar problemas familiares, económicos, conyugales, etc.
No es banal estar al tanto de estas posibilidades para poder curar- o al menos ayudar- al enfermo. Eso es, ha sido y será la finalidad y el sentido de la buena Medicina en ésta y todas sus especialidades."

En la tolerancia al dolor crónico, en la precipitación de brotes artríticos o artrósicos, en las contracturas musculares y en las lesiones músculo-tendinosas reiterativas juegan un importante papel las influendcias emocionales-afectivo-ansiosas y los factores de personalidad. Su consideración es fundamental para un correcto abordaje de estas enfermedades.

 

ESTRÉS LABORAL

El entorno laboral es cada día más complejo dada la enorme influencia de la globalización, las fusiones entre grandes empresas y el nacimiento de las multinacionales. Todo ello da lugar a una competitividad exagerada en el trabajo. Y a su vez el resultado de ésto es una sociedad occidental con una alta insatisfacción en el trabajo y un ritmo estresante de vida.

Por otra parte, una cierta predisposición individual a la ansiedad o una sobrecarga crónica de trabajo pueden dar lugar al estrés laboral, que tiene una sintomatología psicosomática característica, e incapacita para realizar una actividad laboral saludable.

Dada la importancia de lo anteriormente comentado, es importante realizar la prevención y el tratamiento del estrés laboral, del mobbing (acoso psicológico en el trabajo, del síndrome de burnout (síndrome de "estar quemado") y todos los problemas psicopatológicos derivados de la vida en el ámbito laboral.

 

COLON IRRITABLE

El Aparato Digestivo es un auténtico reflejo de nuestra situación psicoemocional. La secreción de saliva, la deglución más o menos dificultosa, la pesadez gástrica, los "gases", el dolor abdominal, las náuseas y los vómitos, la diarrea o el estreñimiento, las hemorroides, etc. son algunas de las más frecuentes expresiones de lo anteriormente dicho.

Las Dispepsias o enfermedades gástricas funcionales son una constante en psicopatología. Su comprensión desde esta perspectiva ayuda sobremanera a su resolución o correcto enfoque.

Igual sucede con el Colon Irritable o Síndrome del intestino irritable capaz de afectar seriamente a la calidad de vida de quién lo padece, al hacer pensar en procesos malignos y causar molestias con gran perseverancia.

En ambos casos es preciso utilizar estrategias psicoterapéuticas cognitivo-conductuales y medicación reguladora del espasmo del tubo digestivo en sus diversos tramos.

Desde el Centro Médico Psicosomático hemos iniciado el estudio de la correlación entre la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (Colitis Ulcerosa y Enfermedad de Chrom) y la Depresión. Se aprecia que en muchos casos es la sintomatología depresiva el primer -y a veces el único- síntoma clínico junto a la anemia que las microhemorragias digestivas van ocasionando.

 

TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria incluyen:
- La Anorexia nerviosa
- La Bulimia nerviosa
- El Trastorno por Atracón
-La Rumiación
-La pica
-Algunas formas de obesidad.
Los dos primeros son los más frecuentes en la clínica diaria.

La Anorexia nerviosa se caracteriza por el rechazo a mantener el peso en los valores mínimos normales y se acompaña de una alteración de la percepción de la forma y del peso corporal. Otros síntomas por los que se puede detectar la anorexia son: presencia de amenorrea en las pacientes, temor a engordar, ejercicio físico excesivo, consumo de laxantes o diuréticos, vómitos autoprovocados, etc.

La Bulimia nerviosa consiste en la aparición de episodios recurrentes de voracidad seguidos por conductas compensatorias inapropiadas, como el vómito autoprovocado, el abuso de laxantes y diuréticos y el ayuno o ejercicio excesivo. Al igual que en la Anorexia la persona no percibe objetivamente su cuerpo ni su peso, dándole un miedo exagerado a engordar.

Con una adecuada ayuda profesional estos trastornos suelen curarse.

 

PROBLEMAS DE APRENDIZAJE Y PSICOPEDAGOGIA

La definición más ampliamente difundida es la aportada en el “Congreso of the National Advisory Comité on Handicapped Children” (1968):

 

“Una dificultad específica de aprendizaje significa un trastorno en uno o más procesos psicológicos básicos implicados en la compresnión y uso del lenguaje hablado o escrito, que se puede manifestar en una capacidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o realizar cálculos matemáticos. El término incluye condiciones tales como déficit de percepción, daño cerebral, disfunción cerebral mínima, dislexia y afasia de desarrollo. El término no incluye a aquellos niños que tienen problemas de aprendizaje que son resultados principalmente de déficit visuales, auditivos o motores, de retraso mental, de trastorno emocional, o de deprivación ambiental, cultural o económica”.

 

Es decir, se observa que:

  1. El alumno no domina, en una edad y niveles de capacidad apropiados, una o varias áreas específicas cuando se le proporcionan experiencias de aprendizaje adecuadas.
  2. Los problemas escolares se dan en una o más de estas siete áreas: cálculos matemáticos y razonamiento matemático, expresión oral, comprensión auditiva, expresión escrita, lectura mecánica, y comprensión lectora.
  3. La dificultad de aprendizaje supone que el individuo tiene un trastorno en uno o más procesos psicológicos básicos, sobre todo, atención, memoria, percepción auditiva, percepción visual, coordinación visomotora y lenguaje oral.
  4. El problema no es debido a otras causas, tales como déficits visuales o auditivos, déficits motóricos, retraso mental, trastorno emocional, o deprivación económica, ambiental o cultural.
  5. Las dificultades de aprendizaje son un grupo muy variado de trastornos, por lo que los individuos con dificultades de aprendizaje muestran muchos tipos diferentes de problemas, con un componente común que es el problema escolar.
  6. El problema es interno al individuo ya que las dificultades de aprendizaje son debidas a factores de la propia persona más que a factores externos, tales como el ambiente o el sistema educativo, lo que no significa que se niegue el factor social, pero se le concede un valor secundario.
  7. Hay un reconocimiento de las bases biológicas del problema, que se supone relacionado con una disfunción del sistema nervioso central.
  8. Las dificultades de aprendizaje pueden darse simultáneamente con otras condiciones discapacitantes. Hay un reconocimiento de que los individuos pueden tener varios problemas al mismo tiempo (por ejemplo, dificultades de aprendizaje y trastornos emocionales).

Los problemas del aprendizaje en general, se detectan cuando los niños llegan a la escolaridad obligatoria, cuando la labor fundamental de la escuela se concentra en aquellas cosas que le pueden ser difíciles como son: leer, escribir, calcular, escuchar, hablar, razonar.

Estas dificultades ante las que el niño o la niña debe adquirir estrategias alternativas, pueden convertirse en una barrera insalvable si no se proporcionan los apoyos precisos desde la propia aula y, en su caso, desde los recursos de apoyo, lo cual no está exento de esfuerzo por parte del niño o la niña si bien el apoyo y la ayuda en el contexto ordinario son fundamentales logrando así  un contexto donde se levantan las barreras y se propicia la participación para aprender de manera más adecuada y exitosa.

 

Por este motivo, es importante contar con las observaciones de los padres y el profesorado y llevar a cabo una evaluación  psicopedagógica exhaustiva con el objetivo de delimitar las áreas que aparecen con problemas.

Éstos suelen referirse a:

 

-          disminución en atención y concentración

-          dificultades en la lecto-escritura (dislexia, disgrafía y disortografía)

-          problemas de cálculo

-          dificultades de razonamiento

-          bajo nivel de inteligencia

-          problemas de conducta

-          bajo rendimiento académico

-          déficit de atención con o sin hiperactividad

 

Es fácil comprender la necesidad de apoyo que tienen estos niños puesto que los problemas que presentan, afectan tanto a su vida familiar como a su vida académica. Se puede observar cómo en su ambiente familiar existen diferencias con los niños que no presentan dificultades de aprendizaje. Así se ha observado que los padres de los niños que tienen este tipo de dificultades suelen describirlos de forma negativa atribuyéndoles impulsividad, baja tolerancia a la frustración, falta de concentración y desafío a las figuras de autoridad. No aceptan el éxito de sus hijos como capacidad propia de los mismos, sino, más bien, como un golpe de suerte; sin embargo, los fracasos los explican como falta de capacidad de sus hijos.

No es mejor la situación en su ambiente escolar. Éstos niños se distraen más y son más conflictivos que los demás niños sin dificultades de aprendizaje, algo que lleva a los profesores a formarse expectativas y percepciones negativas ante estos chicos.

De igual manera, los compañeros de clase, rechazan y aislan a los chicos con dificultades de aprendizaje debido a su agresividad, déficit en habilidades comunicativas y mala interpretación de estados emocionales y mensajes no verbales.

En resumen, las dificultades en el rendimiento y aprendizaje escolar requieren la realización de una actividad preventiva y correctiva, mediante: la evaluación, diagnóstico e intervención psicopedagógica de cada caso concreto. De esta forma, se puede conseguir el completo desarrollo evolutivo, el estímulo y la mejora de las habilidades intelectuales, el “enseñar a aprender”, el modificar las conductas inadecuadas y aumentar la adaptación familiar, social y al entorno escolar de cada persona concreta. En definitiva, hay que plantearse la mejora en el rendimiento académico y la maduración de la personalidad del niño o el adolescente.

 

ORIENTACIÓN PROFESIONAL

Las dificultades en el rendimiento y aprendizaje escolar requieren la realización de una actividad preventiva y correctiva, mediante: la evaluación, diagnóstico e intervención psicopedagógica de cada caso concreto.
De esta forma, se puede conseguir el completo desarrollo evolutivo, el estimulo y la mejora de las habilidades intelectuales, el "enseñar a aprender", el modificar las conductas inadecuadas y aumentar la adaptación familiar, social y al entorno escolar de cada persona concreta. En definitiva, hay que plantearse la mejora en el rendimiento académico y la maduración de la personalidad del niño o el adolescente.

 

HIPERTENSIÓN

Es una de las enfermedades crónicas que requieren atención continuada y en las que las medidas preventivas evitan su aparición y el buen control de su desarrollo mediante el oportuno tratamiento basado en las investigaciones más recientes.

La Hipertensión Arterial es un proceso que por su frecuencia, la importancia de sus consecuencias, y su existencia tantas veces ignorada por el propio paciente ha merecido una especial atención en el Centro Médico Psicosomático. Mediante un estudio especializado, con la utilización de Holter digital se pretende alcanzar un diagnóstico precoz, un seguimiento terapéutico personalizado y un cumplimiento terapéutico óptimo.

 

ENVEJECIMIENTO

Desde los albores de la humanidad, el fenómeno del envejecimiento ha sido un proceso que no ha dejado de sorprender y preocupar. Nadie es ajeno al envejecimiento y a los problemas que éste acarrea. Además, si actualmente hay un tema de especial importancia en la estructura sociodemográfica de los países industrializados, ese tema es sin duda, el envejecimiento de la población.

 

Los seres vivos presentan, a lo largo del ciclo vital, diferencias notables, es decir, lo que ocurre en una etapa de la vida no ocurre en otras. Todos los organismos vivos nacen, crecen, se desarrollan, se deterioran y mueren. Gran parte de los componentes biológicos de nuestro organismo (sistemas y funciones) pierden eficacia con el paso del tiempo. Por ejemplo, la agudeza visual de un jóven suele perderse hacia los 40 años, la rapidez de su carrera disminuye, la flexibilidad de la piel va disminuyendo y así, sucesivamente.

 

Sin embargo, el funcionamiento psicológico no puede entenderse de la misma forma que el funcionamiento biológico o corporal. Existen ganancias (crecimiento) y pérdidas (declive) a todo lo largo del ciclo de la vida; obviamente, durante los primeros años, la mayor parte del funcionamiento del individuo lleva consigo ganancias y muy pocas pérdidas mientras que durante la vejez, ocurre lo contrario. Así, determinadas funciones psicológicas comienzan a declinar tras la adolescencia muy rápidamente (tiempo de reacción), otras funciones se desarrollan hasta edades avanzadas de la vida (conocimientos o la amplitud de vocabulario).

Los aspectos del funcionamiento psicológico que tienen una importante base biológica, presentan un declive, mientras que otras funciones intelectuales (más ligadas a la transmisión cultural) no declinan y aún se incrementan, al menos, hasta los setenta años.

Durante el ciclo de la vida, a lo largo de todas sus etapas, ocurre un determinado balance entre el crecimiento y el declive y que, aunque se producen cambios comportamentales, también se da estabilidad y que también en la vejez se produce crecimiento y una amplia capacidad de reserva.

En resumen: “al aumentar la edad, no se da un general, universal y unidireccional declive del funcionamiento psicológico; mientras que hay funciones psicológicas que experimentan déficits debidos a la edad, otras se mantienen constantes, e incluso son incrementadas” (Fdez.-Ballesteros, 1996).

 

Mientras que la vejez normal es aquella que cursa sin patologías físicas o psicológicas inhabilitantes, por el contrario, la vejez patológica sería el resultado de un organismo quebrantado por la enfermedad y la discapacidad.

Estas formas de envejecer no son cuestión de azar; las personas a todo lo largo de su vida, pueden hacer muchas cosas para lograr un envejecimiento con éxito o un envejecimiento competente (Fdez-. Ballesteros, 1986-1998). Y aún, durante la vejez han de llevarse a cabo programas que maximicen la vejez normal, palien y atiendan a la vejez patológica y, desde luego, potencien la vejez con éxito.

Se trataría de mantener los niveles de competencia y actividad a lo largo de la vida adulta y de la vejez mediante un funcionamiento normalizado. Para ello, se puede compensar o retrasar el declive intelectual relacionado con la edad a través de factores internos del individuo como es el cuidado de la salud y factores externos al individuo, que se refieren a la educación. Las personas que están interesadas por seguir aprendiendo y son curiosas de los nuevos hallazgos científicos y tendencias artísticas y culturales suelen conservar, más probablemente, sus capacidades intelectuales, mientras que aquellas personas que consideran que “yo ya no…” suelen ver mermadas sus habilidades.

Nuestro cerebro no es un órgano estático sino que presenta una propiedad esencial: la plasticidad; gracias a la cual la muerte de un grupo neuronal puede ser seguido de su sustitución por otras neuronas que asumen sus funciones. Esta propiedad nos permite aceptar que el ser humano tiene amplias capacidades de reserva que pueden ser activadas mediante intervenciones psicológicas, educacionales o metabólicas, y por tanto, las personas mayores tienen capacidad de modificabilidad o reserva y/o potencial de aprendizaje.

Por este motivo se pueden llevar a cabo programas de estimulación cognitiva a través del entrenamiento en tareas intelectuales consistentes en proporcionar estrategias (especialmente verbales) para resolver adecuadamente dichas tareas.

 





 

 

 

   


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