Archivo de la categoría: Recomendaciones

Recomendaciones para las personas que conviven con pacientes depresivos

El enfermo depresivo ni es culpable, ni es responsable de su patología.

La fuerza de voluntad no juega un papel importante en su recuperación.

Con frecuencia se siente incomprendido y sólo en su padecimiento. Suele recibir, recomendaciones o escuchar comentarios, -con la mejor intención- que le hacen daño. También, con frecuencia, tiende a culpabilizarse y la imagen que tiene de sí mismo es negativa.

Vive sin esperanza, con sensación de profunda incapacidad e impotencia y con una visión negativa del futuro. A veces desea no vivir.

Conviene tratarle como lo haría un buen “camarero” que oferta, ofrece y anima hacia algo pero sin insistir o forzar en demasía. Se trata de mostrar interés y cariño pero sin forzar.

Finalmente el enfermo depresivo suele tener múltiples síntomas corporales, que hacen más penosa, su ya dolorosa enfermedad.

Partiendo de esta breve descripción recomendamos lo siguiente:

  1. No apelar a la fuerza de voluntad para que el enfermo “luche” por curarse. Frases como “Lo tienes que hacer tu”, “Pon de tu parte”, “Si no te quieres curar no te curarás”, etc. son contraproducentes y no sirven para nada. Mejor es decirle “Tranquilo, haz lo que puedas. Esto pasará”.
  2. Hay que hacer un esfuerzo para comprenderle, evitando comentarios que le culpabilicen y procurando transmitir esperanza en la curación.
  3. Puede ir bien el recordar que “se salió” de otros episodios similares.
  4. Toda actitud, gesto, palabras, etc., que le ayuden a mejorar su propia autoestima, su propia imagen, deben ser prodigados. Conviene reconocer cualquier logro por pequeño que sea y valorarlo expresamente.
  5. Se evitará cualquier sobrecarga. Hará lo que buenamente pueda, que en principio suele ser muy poco.
  6. La idea de que el depresivo mejora saliendo, viajando, asistiendo a espectáculos de entretenimiento, etc. es falsa. Si se le fuerza resultará contraproducente, si se le deja al margen también; lo correcto es invitar, ofrecer, animando con dulzura.
  7. Finalmente deberá sentirse especialmente querido, disculpado, “arropado” y nunca solo.
  8. La recuperación, una vez lograda, “merece” ese esfuerzo.

Descarga el PDF Recomendaciones para las personas que conviven con pacientes depresivos

Consejos para un paciente con Personalidad Perfeccionista ( o Anancástica )

1. Lo importante es que sea feliz, no el que las cosas salgan perfectas o según la normativa.

2. Viva el momento presente como si no existiera otro. No esté con la imaginación en lo próximo que va a hacer. Anote lo que se le ocurre y véalo después. Cada cosa que realiza, procure hacerla disfrutando. Cuando tome una decisión descarte lo que proceda en razón de lo elegido. El orden, la limpieza, la puntualidad, son medios (para ser feliz, para ayudar a los demás,…) y no fines en si mismos

3. Propóngase hacer alguna cosa no bien del todo a propósito. La puntualidad existe para que se la salte a veces. Cuando vea lo que tiene que hacer, establezca un orden y olvídese de aquello a lo que no puede llegar. Deje sin concretar intencionadamente algunos de sus planes previstos. En su horario deje “huecos”, no actúe durante todo el día contra reloj.

4. Cuando califique algo tenga en cuenta los valores intermedios. Las cosas, los hechos no tienen un valor absoluto. Hay circunstancias, personas,…que influyen en la importancia que puede tener una cosa o un hecho. Procure ponerse en el lugar del otro cuando enjuicie un hecho. Los fallos de los demás no son tan importantes como a mí me parecen. No utilice solo el cero o el diez, el resto de calificaciones son también muy válidas.

5. Sea usted mismo. Vale más lo que usted es, que la opinión de los demás sobre usted. La opinión de los demás merece ser considerada, pero no admitida sin más. No trate de justificar su propia actuación ante los demás, salvo que lo decida racionalmente, no se haga demasiado dependiente de la valoración ajena.

6. Usted es importante para los demás. Dedique tiempo a sus amigos sin pretender hacer algo concreto. Mantenga conversaciones en las que pueda haber distintos puntos de vista y muestre su opinión sin imponerla. Sea más expresivo en el trato con los demás, muestre sus sentimientos.

7. Los demás son importantes para usted. Delegue en los demás responsabilidades y fíese de que lo llevarán a cabo bien correctamente solo así aprenderán y usted podrá llegar a más. Deje que los demás actúen según su criterio, a la hora de hacer las cosas de un modo determinado, este puede ser tan válido como el suyo.

 

Descarga el PDF Reglas para el correcto enfoque de la personalidad anancástica

Saber escuchar

Describe que Momo ayudaba a todos, para todos tenía un buen consejo, un consuelo, un estímulo, daba alegría, …

¿Y era porque esta niña era muy inteligente, sabía cantar o hablar, magia o encantamientos?

“Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial. Diríamos que cualquiera sabe

Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que escuchar Momo era

Lo hacía de tal manera, que a la gente tonta, se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes, y sólo porque escuchaba con toda atención y simpatía.

Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era
lo que quería.

Los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos.

O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida, que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones y que no importaba nada a nadie y que se le podía sustituir con la misma facilidad que se cambian una maceta rota, pues si iba y le contaba todo esto a la pequeña Momo, le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era, sólo había uno entre los hombres, y que, por ese mismo era importante a su manera, para el mundo.

¡Así sabía escuchar Momo!”

( de “Momo” . Michel Ende).

Vacaciones al 100%: Sugerencias

Haz un parón en tu frenética vida. Cierra los ojos. Respira profundo. Y siente la satisfacción de un trabajo bien hecho. Y ahora…te toca a tí. Date permiso para disfrutar y no te sientas mal si decides gastar tu tiempo en no hacer absolutamente nada…o si decides crear nuevos proyectos incluso en vacaciones. No permitas que te juzguen, ni siquiera tú lo hagas, es tu momento! Disfrútalo con la opción que haga sentirte mejor porque te lo mereces!

Desconecta sabiamente de forma que cuando termines tus vacaciones retomes el trabajo con más fuerza y energía, o incluso que antes de terminar tus vacaciones ya eches de menos volver.

Organiza pero con flexibilidad. El cambio de rutina te obliga a readaptarte y puede crear incertidumbre el no saber concretamente que hacer. Dedica tiempo a pensar qué cosas no has podido llevar a cabo durante el curso y planifica un plan de acción, pero recuerda, siempre con elasticidad, estás de vacaciones.

Cuida la alimentación y el sueño, procura tener una rutina que no altere tu organismo. Ya sabes, hidratarse mucho, tomar varias piezas de fruta al día, no comer comidas pesadas y dormir al menos 8 horas diarias evitando trasnochar.

Fomenta las relaciones sociales y las actividades de ocio. Es un buen momento para retomar amistades que llevas tiempo sin ver. Contacta con ellas y poneros al día. Incluso es tiempo de emprender nuevas aventuras y tener apertura social para intentar ampliar tu círculo. No tengas miedo en qué pensarán los demás, a veces somos nosotros mismos los primeros que nos enjuiciamos no permitiéndonos avanzar.

Tiempo para leer: La lectura es un viaje gratis que alimenta las neuronas de grandes y pequeños: novelas de aventuras, biografías, cuentos… Busca una biblioteca cercana y ¡a elegir! Visitar a familiares y personas necesitadas: Durante el curso, bien por tiempo o por distancias, a veces es difícil visitar a la familia: abuelos, primos, tíos… Además, también pueden hacerse visitas a personas enfermas o más necesitadas. Un voluntariado siempre es enriquecedor.

Disfrutar de pequeñas cosas: El plan perfecto no tiene por qué ser caro o extravagante. Hay que enseñar desde niños a disfrutar con las cosas pequeñas como, por ejemplo, ver una puesta de sol, tomar un helado, etc.

Y por último, y no menos importante, haz balance y proyecto. Dedica tiempo a evaluar el curso pasado, tus acciones, tus pensamientos, tus sentimientos, y reflexiona sobre en qué puedes mejorar. Crea un nuevo proyecto que te permita seguir creciendo personal y laboralmente.

Márcate objetivos concretos y busca alternativas de cómo llevarlos a la acción.

Ánimo y Felices vacaciones a tooodoooss!!!!

Esther Rodríguez Díaz
Psicóloga Sanitaria
Centro Médico Psicosomático