¿HACIA DONDE VA HOY LA FAMILIA?
La inmensa mayoría de los humanos apuestan, sin duda, por la familia considerándola como el ancla biográfica que aporta raíces, estabilidad y seguridad. Es la institución que mejor y más rápidamente responde a las necesidades de ayuda de cualquiera de sus miembros. Nadie podrá oponerse a considerarla la “ong” por excelencia. Cuando la familia tose o se acatarra, la sociedad sufre una grave neumonía de imprevisibles consecuencias. Si la familia es caótica todos sus componentes sufrirán una anomalía o patología asumibles con mayor o menor coste y dolor. Si la familia es armónica y adaptable a su entorno todas las dificultades que surjan por cualquier causa serán motivo de entrega y superación colectiva.
Siendo esto así, y con carácter universal, tanto en el tiempo como en el espacio, podemos estudiar las oscilaciones dinámicas y los factores, intra o extrafamiliares que causan, con mayor frecuencia, las dolencias de la familia y, de una manera más o menos directa, los grandes conflictos de las sociedades contemporáneas.
Acude a mi memoria la ocasión en la que un gran amigo y colega –el Dr. Francisco Lozano (miembro de la Sociedad Andaluza de Medicina Psicosomática)- sobre “La familia como soporte de la salud mental hoy” señalando la directa correlación habitual entre la salud de la familia concreta y la de sus miembros.
Si delimitamos un diagnóstico/pronóstico hemos de señalar Comencemos por delimitar conceptos y posiciones. La familia está hoy, como veremos, con una salud bastante afectada que podríamos calificar, al menos, de pronóstico reservado. Lo demuestran las cifras de matrimonios celebrados, las rupturas, los bajos índices de natalidad, la creciente infertilidad en hombres y mujeres, la relación con los ancianos y minusválidos, los debates en torno a la ideología de género, etc.…Y no es ajeno a ese lamentable bagaje estadístico la falta de paz y de respeto que tanto abunda, desgraciadamente, entre los habitantes de este mundo que nos ha tocado vivir y padecer, a veces como víctimas y otras como causantes de infelicidad en nuestros congéneres.
La familia de hoy genera y sufre una alta tasa de psicopatología (ansiedad, depresiones, adicciones, síndromes de hiperactividad-déficit atencional, psicopatías, etc.), así como una hipersaturación de influencias condicionantes que la perturban en su necesaria capacidad adaptativa hasta dar lugar a la llamada familia pastiche o indiferenciada y con una personalidad poco satisfactoria.
Siendo la familia la principal escuela del respeto y la confianza, piezas esenciales de la sociedad civilizada, se reconoce como anulada en su papel educativo, por el selvático y agresivo desprecio que divide a los ciudadanos en depredadores y depredados. Dos bandos que acaban por victimizar a todos sus integrantes, es el resultado de la prevalente polarización de tantas sociedades contemporáneas.
Uno de los factores intrafamiliares que abunda es la ruptura familiar y los conflictos que la preceden, generadores ambos de un estrés crónico de resultados patógenos bien conocidos. La ausencia de una bien fundamentada y ostensible coalición marital fuerte, puede ser sin duda la consecuencia de la degradación de valores que nuestra decadente civilización occidental ha ido dejando como rastro. Tanto pensamiento basura y tanto querer egocéntrico o de corto alcance dan de si lo suficiente para las consecuencias descritas.
Contando con los diferentes ámbitos geográficos y los avatares culturales, económicos y jurídicos-políticos se pueden definir en algunos países o zonas geopolíticas las denominadas corrientes de ida y vuelta como, por ejemplo:
- El crecimiento y el estímulo de la natalidad en varios países de la Unión Europea.
- El aumento de matrimonios en países bálticos y escandinavos.
- El aumento de natalidad en estos mismos países.
Y también ciertos índices muy clarificadores que aún se encuentran estancados en otros países de la Unión Europea, por desgracia en el nuestro de manera ostensible, tales como:
- El exponencial aumento de rupturas matrimoniales cuando se implanta el divorcio exprés.
- La alienación de la figura tradicional de la familia y la rendición de la institución familiar a la cultura reinante para desgracia de todos y especialmente de las nuevas generaciones.
En resumen y como punto final a este artículo, al ser la familia sana un efecto de la relación permanente entre los cónyuges, basada en el amor, la fidelidad y la entrega mutua, hemos de admirarla como la única institución de la sociedad que, a cada uno, nos quiere por lo que somos y no por lo que damos o producimos. Por eso, resulta obvio que de la salud e integridad de la familia va a depender en gran medida, la de la humanidad. De ahí la necesidad y el empeño que deberíamos mostrar todos los ciudadanos, ayudados por los expertos y con el beneplácito de los políticos, gracias a las iniciativas legislativas y presupuestarias adecuadas, en favorecer medidas que la hagan muy saludable, fuerte y con proyección de futuro.
Manuel Alvarez Romero