Archivo de la categoría: Artículos profesionales

De textos, contextos y pretextos

«Si bien, desde un punto de vista puramente físico, toda alteración de la salud puede considerarse anormal, no por ello se debe decir que todo decaimiento físico causado por conflictos y tensiones emocionales es necesariamente anormal»

Donald W. WINNICOTT (1896-1971)

Winnicot, el autor de la perspicaz frase, fue un médico inglés voluntario en la Royal Navy durante la Primera Guerra Mundial y que en la Segunda Guerra Mundial, ya como pediatra, trabajó con los niños evacuados de Londres y los problemas derivados de una separación familiar obligada. Llegó a ser también un reconocido psiquiatra y psicoanalista que, inmerso en un conflicto entre las escuelas y los seguidores de Melanie Klein y Anna Freud, supo crear un tercer grupo intermedio, sin desairarlas y tomando lo mejor de cada una. Suyos son conceptos teóricos tan importantes para la Psicoterapia como el espacio y los objetos transicionales, la diferencia entre el self verdadero y el pseudoself o la “madresuficientemente buena, que frustra y consuela al hijo en la medida justa para no generarle abandono ni dependencia.

          Era un verdadero experto en la relación maternofilial y, a este respecto, resulta curioso conocer un detalle paradójico de su vida y de la de las dos grandes autoras citadas, ambas especialistas en problemas infantiles. Ni Anna Freud (que para su epitafio quería la frase: «Pasó su  vida con niños») ni tampoco el propio Winnicott tuvieron hijos; y aunque Klein (una de las autoras que más grandes contribuciones ha proporcionado a la metapsicología psicoanalítica infantil) sí los tuvo, cuando falleció llevaba unos diez años sin hablar con su hija Melitta, la cual el día de la muerte de su madre decidió impartir una conferencia calzándose unas botas de color rojo brillante.

          Ítem más, si en una cárcel oímos: «Los presos deben tener más derechos y privilegios», no es lo mismo que lo haya dicho un interno en una celda de castigo, un guarda mientras desayunaba con los compañeros o el mismísimo director de la prisión en su discurso de toma de posesión del cargo.

 Para entender el sentido correcto de algo se necesita conocer también las circunstancias relacionadas. Es decir, quién dijo qué, por qué, para qué, cuándo y dónde. Si se extrapola un mensaje privándole del contexto es más fácil malinterpretarlo y utilizarlo en sentido distinto de la intención original que lo motivó. De ahí que: “Un texto sin contexto es un simple pretexto”. Para que la comunicación sea exitosa no basta con que el emisor la realice correctamente, que el canal empleado sea el conveniente y esté libre de interferencias, sino que el receptor debe poseer las claves imprescindibles para descifrarlo, logrando así su adecuada interpretación.

¿Y esto tiene algo que ver con la profesión que nos toca desempeñar? Sí; cualquiera —en la tarea cotidiana que le ocupe— que quiera ser reconocido como fuente de autoridad y que sus mensajes sean tenidos por válidos, debe cuidar el más importante de los contextos: la persona y sus relaciones.

          Es preciso favorecer que el paciente acuda con confianza y tranquilidad, sin tener que pensar en cómo estará hoy su médico. Para eso debemos mantener un discurso, una imagen y una actitud estables en el tiempo. Si al paciente le preocupa cómo va a encontrar al profesional que le atiende, aumenta su desasosiego y es incapaz de confiar en él, porque la angustia acrecentada le impide prestar la atención imprescindible para una sana comunicación. Esto es, lo deseable es que la persona posea cotidianamente el mismo carácter (afable a ser posible), sin cambios extemporáneos de imagen (vestimenta, peinado, etc.) y, mucho menos, de actitud. Y aquí queremos enfatizar que no se trata de que el estilo sea idéntico en todos, sino que cada profesional mantenga el suyo propio. Lo conocido transmite calma, seguridad; lo desconocido genera ansiedad y las rarezas intempestivas en personas o situaciones familiares resultan —como bien definió Sigmund Freudsiniestras. No podemos exigirnos ser perfectos, acertar siempre, ni siquiera tener hijos para ser grandes pediatras, pero sí —al menos—congruencia personal y claridad en las relaciones. Es preferible equivocarse sensatamente y aprender del error, antes que acertar por casualidad, creer que ya sabemos cómo hacerlo y desde entonces actuar erradamente.

Seguro que han adivinado la cualidad vital que subyace en esta reflexión y a la que todos, sin excepción, debemos aspirar: la coherencia.

Dr. Manuel Álvarez Romero, Médico Internista.

Dr. José Ignacio del Pino Montesinos, Médico Psiquiatra.

Sesión de musicoterapia para niños

Antes de comenzar con las sesiones de musicoterapia para niños, vamos a aclarar cuáles son los beneficios de esta en población infantil. En el año 1789, el doctor Brockelesby (psiquiatra) comenzó a estudiar los efectos terapéuticos de la musicoterapia en niños.

“En la actualidad se dice que no solo tonifica las relaciones del sistema nervioso, sino que ayuda a regular los procesos circulatorios y favorece la secreción glandular. Además, se sabe que el cerebro es capaz de trasmitir las sensaciones sonoras en vibraciones emotivas y afectopositivas sobre el resto del organismo.” (Terrón, 2013)

“Se sabe que las experiencias auditivas son fundamentales para el desarrollo de las capacidades superiores del ser humano desde antes de nacer. Antes de ver, los seres humanos escuchamos. Existen experiencias auditivas intrauterinas que influyen en la estructura cerebral, quizá por esto el hecho musical se relaciona fundamentalmente con lo emotivo.” (Terrón, 2013)

Sesión 1 – Trabajar el cuerpo
Primer ejercicio: “La historia interminable”
OBJETIVOS:

○      Desbloquear las tensiones neuromusculares.

○      Ayudar a regular el movimiento corporal de forma intencional y guiada.

○      Trabajar las extremidades inferiores.

○      Trabajar la lateralidad.

○      Seguir el ritmo de la música.

○      Desarrollar la atención y la concentración.

○      Seguir dos o más instrucciones.

PROCEDIMIENTO: A través de una historia en la que se va dando una serie de instrucciones, se trabaja la lateralidad y el movimiento de las extremidades inferiores, todo ello siguiendo el ritmo que nos marca la música. Comenzamos dando una breve explicación acerca de la sesión que vamos a desarrollar. Siempre cuidando el vocabulario que empleamos y asegurándonos de que el proceso de la actividad es comprendido por todos los miembros del grupo, para ello, si fuera necesario, los dos monitores encargados ejemplificarán el procedimiento. Esto lo realizamos con música de fondo.

En círculo, cogidos de las manos, caminamos despacio, aumentando poco a poco la velocidad hasta que acabemos haciendo footing. De vez en cuando cambiamos de sentido en el círculo. Mantenemos el círculo y hacemos el ejercicio de agacharnos y levantarnos sucesivamente, nos mantenemos en la posición de agachados durante cinco segundos.

Levantamos y bajamos los brazos unidos a los del compañero. Por último, nos movemos a la pata coja manteniendo el círculo.

APOYOS: Quien esté prestando un apoyo más individualizado a las personas con grandes dificultades, se situará cerca de ellos, para que consigan mantener la dirección del círculo, sin salirse de él, de igual forma, les indicará y ayudará a hacer el cambio de sentido dentro del mismo.

También les ayudará al agacharse y levantarse, cogiéndolos de las manos y realizando el ejercicio con ellos y del mismo modo, al mantener la posición de agachados, sirviendo de apoyo a éstos. Igualmente, será imprescindible sujetar y ayudarles a que mantengan la pierna arriba en los ejercicios sobre una pierna.

Por otra parte, los usuarios con más habilidades también colaborarán, proporcionando a sus compañeros otro tipo de apoyo más natural, como parte de la actividad.

OBSERVACIONES: es de gran utilidad colocar pivotes para ayudarles a mantener el círculo u otras posiciones en la sala para realizar esta actividad. Asimismo, se situará a los participantes de forma que al lado de cada persona con menos necesidades de apoyo haya otra con más dificultades, como indica la figura.

DURACIÓN: Aproximadamente diez minutos, dependiendo de las características del grupo.

Segundo ejercicio: “Soy un instrumento”

OBJETIVOS:

○      Ayudar a regular el movimiento corporal de forma intencional y guiada.

○      Mover las partes del cuerpo que intervienen al tocar diferentes instrumentos.

○      Familiarizarles con el sonido de distintos instrumentos.

○      Adecuar los movimientos al ritmo de la música.

PROCEDIMIENTO: Comenzamos dando una breve explicación sobre la actividad que vamos a desarrollar, preguntándoles qué instrumentos musicales conocen, sus sonidos, cuáles les gustan más, etc. Esto lo haremos, como siempre, cuidando la expresión y el vocabulario que utilizamos para que todos los participantes puedan comprender el proceso. Comienza la música en la que sonarán diferentes instrumentos: guitarra, batería, gaita y violín. Mientras escuchan la música se van familiarizando y reconociendo el sonido de cada instrumento. A la vez que simulamos tocar cada instrumento vamos moviendo las diferentes partes del cuerpo implicadas.

APOYOS: podemos utilizar fotos de los instrumentos que van a sonar, para que resulte más fácil a los usuarios con grandes necesidades de apoyo, asociar los diferentes sonidos a un instrumento concreto. En el caso de las personas con deficiencias visuales, les describiremos verbalmente y mediante mímica cada instrumento.

Igualmente ayudaremos, en este caso, a los usuarios que lo precisen a realizar los movimientos requeridos.

DURACIÓN: Aproximadamente diez minutos.

Tercer ejercicio: “Baila conmigo”

OBJETIVOS:

○      Divertirnos con la música.

○      Trabajar la coordinación movimientos.

○      Fomentar la cooperación.

○      Trabajar la relación del yo con el otro.

○      Implicarles en la realidad del otro.

○      Aumentar el protagonismo de cada persona.

○      Conocer y respetar las preferencias de cada miembro del grupo.

PROCEDIMIENTO: Tras haber explorado sus preferencias musicales, se seleccionan uno o varios temas, para terminar la sesión bailando al ritmo de la música por parejas, indicándoles que cambien de pareja en diferentes momentos y de forma individual. Se apoyará para que realicen la actividad de “bailar”. Y durante la misma, procuraremos que ningún participante se quede sin pareja, o sin bailar.

DURACIÓN: Aproximadamente diez minutos.

Cuarto ejercicio: “Nos relajamos”

OBJETIVOS:

○      Eliminar tensiones musculares

○      Favorecer la atención.

○      Preparar el cuerpo para la siguiente actividad.

PROCEDIMIENTO: Tumbados sobre colchonetas, con los ojos cerrados y con música de fondo van escuchando y concentrándose en una historia. El monitor que narre la historia lo hará con voz pausada, relajada y tranquila, cuidando la entonación y los silencios, haciendo especial hincapié en las frases que hacen referencia a un estado de bienestar (en el texto aparecen con letra en cursiva). Finalmente, poco a poco irán abriendo los ojos y levantándose. Ejemplo de historia: vamos descalzos por el asfalto, notamos el calor en los pies, muy cerca vemos una playa vacía, con el agua muy azul y cristalina, caminamos hacia ella y notamos en los pies la arena, fina y calentita, y nos sentimos tan a gusto… (silencio); vemos una hamaca y nos tumbamos al sol, estamos tan bien… (silencio); sentimos calor así que nos metemos en el agua, notamos poco a poco como nos refresca, primero los pies , luego las piernas, la cintura, el pecho y la cabeza, estamos muy relajados… (silencio); vemos una colchoneta y nos tumbamos, notamos como el sol seca nuestro cuerpo, estamos tan a gusto… (silencio); Poco a poco vamos despertando y abriendo los ojos.

OBSERVACIONES: antes de poner en marcha esta actividad sería conveniente realizar unas sesiones preparatorias previas, para trabajar el vocabulario a emplear, y la capacidad de evocar o imaginar situaciones con aquellos usuarios con mayores dificultades.

DURACIÓN: Cinco minutos aproximadamente.

Despedida

OBJETIVOS:

○      Desarrollar actitudes de colaboración.

○      Trabajar en equipo.

○      Preparase para abandonar la sala.

PROCEDIMIENTO: Recogemos el material entre todos y vamos abriendo la puerta para que vayan saliendo.

 Sesión 2 – Fomentar la creatividad
Primer ejercicio: “La historia interminable II”

OBJETIVOS:

○     Desbloquear las tensiones neuromusculares.

○     Ayudar a regular el movimiento corporal de forma intencional y guiada.

○     Seguir dos o más instrucciones.

○     Trabajar las extremidades inferiores y superiores.

○     Trabajar la lateralidad.

○     Mantener la atención y la concentración.

○     Seguir el ritmo de la música.

PROCEDIMIENTO: A través de una historia en la que se van dando una serie de instrucciones trabajamos la lateralidad y el movimiento de las extremidades inferiores y superiores, todo ello siguiendo el ritmo que nos marca la música. El desarrollo sería el siguiente:

En círculo, les vamos guiando con nuestra voz y nuestros gestos: caminamos sobre distintas superficies: de hielo, sobre arena, un colchón, suelo muy caliente, una superficie con pinchos, etc. a la vez que nos movemos y expresamos con nuestro cuerpo cada una de las sensaciones provocadas, para que ellos nos imiten.

Llegamos a una escalera, la subimos, realizamos el movimiento de subir una escalera de mano, sin movernos de nuestro sitio, la bajamos.

Seguimos en círculo, caminando de puntillas y nos agachamos cada cierto tiempo, siguiendo las indicaciones de los monitores.

Nos situamos en dos filas, de forma que cada miembro del grupo, tenga en frente de él a un compañero, mantenemos el criterio anterior para los apoyos

Una vez situados así, juntamos nuestra mano derecha con la mano derecha del compañero, y lo mismo con la izquierda, así sucesivamente.

Damos pasos cortitos hacia el compañero de enfrente, y pasos más largos alejándonos de éste.

APOYOS: el apoyo fundamental a las personas con más necesidades, se dará a la hora de realizar los movimientos más complejos, como caminar “a la pata coja”, de puntillas, al agacharse.

Asimismo se ayudará también a la hora de la expresión de sensaciones, trabajando la imitación.

Nos aseguramos de que vayan siguiendo las instrucciones, repitiéndolas las veces que sea necesario y supervisándolos.

OBSERVACIONES: parece adecuado que esta actividad se realice al inicio de cada sesión, pues ayuda a “romper el hielo” y a ir entrando en la dinámica de la misma. Por otra parte, es una actividad que ofrece innumerables posibilidades y que puede modificarse en cada una de las sesiones, trabajando en cada una, aquellos movimientos en los que consideramos que los participantes tienen más dificultades o que nos resulten más interesantes en cada momento. Por las características de los grupos con los que se llevará a cabo (dificultades de coordinación, de equilibrio, obesidad, etc.), puede ser muy positivo el incorporarla en todas las sesiones.

No obstante en este proyecto se presentan otras alternativas que también podrían ser interesantes para desarrollar durante las sesiones.

DURACIÓN: Aproximadamente diez minutos.

Segundo ejercicio: “Dime tu nombre”

OBJETIVOS:

○     Desarrollar la capacidad de atención.

○     Estimular la creatividad.

○     Reforzar la memoria.

○     Trabajar la relación del yo con el otro.

○     Mejorar el conocimiento de los miembros del grupo.

○     Favorecer la estima de los demás.

○     Aumentar la participación y expresión dentro del grupo.

PROCEDIMIENTO: Sentados en círculo, cada uno de los miembros del grupo dice su nombre en voz alta y lo asocia con un ritmo, para ello, puede utilizar palmas, pitos, patadas al suelo, objetos, etc.

Se pide al grupo que trate de repetir el nombre y el ritmo con el que se presentó un miembro del grupo. En caso de que no se acuerden se pedirá a la persona que lo repita y todos juntos lo imitaremos.

APOYOS: se ayudará a las personas con más necesidades de apoyo a pensar, recordar e imitar los ritmos.

DURACIÓN: Aproximadamente quince minutos.

Tercer ejercicio: “Dramatización de situación” (Expresión corporal)

OBJETIVOS:

○     Trabajar la expresión corporal.

○     Ser capaz de representar una situación ficticia.

○     Perder el miedo escénico.

○     Favorecer el conocimiento de los miembros del grupo.

○     Mejorar la expresión de sentimientos, actitudes, etc.

PROCEDIMIENTO: Sentados en el suelo en corro, sale una persona por parejas o en grupo a escenificar situaciones, por ejemplo:

– vas andando por una avenida, de pronto se va la luz, tienes miedo, sale una persona, saca una navaja, te quiere quitar el dinero, sales corriendo.

– sales de casa cerrando la puerta, te encuentras con un amigo, ríes, entráis en una cafetería, os sentáis a tomar café y refrescos, pedís la cuenta al camarero, os despedís, etc.

APOYOS: se ayudará a los usuarios con más dificultades a escenificar las situaciones, prestándoles todos los ejemplos necesarios para que les sea más fácil ponerse en situación. Asimismo, si las situaciones propuestas resultan muy complejas, se plantearán otras más sencillas.

OBSERVACIONES: es importante trabajar previamente el vocabulario que va a utilizarse durante esta actividad, también sería conveniente trabajar la escenificación de situaciones, para que puedan implicarse al máximo durante esta actividad.

DURACIÓN: Diez minutos.

 4º ejercicio: “Bailamos”

OBJETIVOS:

○      Divertirnos con la música.

○     Trabajar la coordinación de movimientos.

○     Fomentar la cooperación.

○     Trabajar la relación del yo con el otro.

○     Implicarles en la realidad del otro.

○     Aumentar el protagonismo de cada persona.

○     Conocer y respetar las preferencias de cada miembro del grupo.

PROCEDIMIENTO: Se bailará al ritmo de la música que haya traído el miembro/s del grupo protagonista de la sesión, por parejas, indicándoles que cambien de pareja en diferentes momentos y de forma individual. Se apoyará para que realicen la actividad de “bailar” y durante la misma, se procurará que ningún participante se quede sin pareja, o sin bailar, intentando, que los cambios de pareja sean continuos, de forma que todos los participantes puedan bailar con cada uno de los miembros del grupo.

DURACIÓN: Lo que dure la canción o canciones del día, aproximadamente cinco minutos.

5º ejercicio: “Nos relajamos”

OBJETIVOS:

○      Eliminar tensiones musculares

○     Favorecer la atención.

○     Preparar el cuerpo para la siguiente actividad.

PROCEDIMIENTO: Tumbados en las colchonetas, vamos recordando lo que hemos hecho en la sesión de hoy, que partes del cuerpo hemos utilizado, y al mismo tiempo las vamos moviendo.

APOYOS: se ayudará a las personas con más necesidades de apoyo a recordar, tocando las partes del cuerpo que han utilizado, ayudándoles a moverlas, realizando los movimientos o gestos que hemos empleado durante la sesión de forma que les resulte más fácil recordar.

OBSERVACIONES: esta actividad también es muy apropiada para finalizar cada una de las sesiones.

DURACIÓN: Cinco minutos aproximadamente.

Despedida

OBJETIVOS:

○     Desarrollar actitudes de colaboración.

○     Trabajar en equipo.

○     Preparase para abandonar la sala.

PROCEDIMIENTO:

Recogemos el material entre todos y abrimos la puerta para que vayan saliendo.

Estrella Mesa Masa (Psicóloga infantil)

Javier Patón Redondo (Estudiante de Grado de Psicología)

Referencias bibliográficas

–        Benenzon, R. (1981). Manual de musicoterapia. Barcelona: Paidós

–        Bruscia, K. (2013). Definiendo Musicoterapia (1st ed.). Amaru Ediciones.

–        Del Olmo, MJ. (2009) Musicoterapia con bebés de 0 a 6 meses en Cuidados Intensivos Pediátricos: Tesis doctoral en Biblioteca Virtual UAM.

–        Lacarcel, J. (1990). Musicoterapia en la Educación Especial. Universidad de Murcia.

–        Lou, M.A., López, N. (1999). Bases psicopedagógicas de la Educación Especial. Madrid: Ediciones Pirámide.

–        Muñoz Navarro, C. (2011). Musicoterapia con niños con Síndrome de Down. Retrieved 10 May 2017, from http://roble.pntic.mec.es/mlia0003/masjuntosmasespeciales/jornadas/jornadas2011/materiales/nuevasmusicas_musicoterapia.pdf

–        Musicoterapia: La utilización de las actividades musicales en el campo de la psiquiatría.. (2017). Psiquiatria.com. Retrieved 10 May 2017, from http://www.psiquiatria.com/bibliopsiquis/file/musicoterapia-la-utilizacion-de-las-actividades-musicales-en-el-campo-de-la-psiquiatria/

–        Musicoterapia en España – Musicoterapia. (2017). Musicoterapia. Retrieved 10 May 2017, from http://www.lamusicoterapia.com

–        Musicoterapia Resuena. (2017). Musicoterapiaresuena.blogspot.com.es. Retrieved 10 May 2017, from http://www.musicoterapiaresuena.blogspot.com.es

–        Our Web Galeon. (2017). Ourweb.galeon.com. Retrieved 10 May 2017, from http://www.ourweb.galeon.com

–        Poch, S. (2001). Importancia de la Musicoterapia en el Área Emocional del Ser Humano. Revista Interuniversitaria De Formación Del Profesorado, 42(ISSN 0213-8646).

–        Ruiz Bernal, Mª Celia : “Dislexia y musicoterapia” Directora del Real Conservatorio Superior  de Música “Victoria Eugenia” de Granada.

–        Terrón, A. (2013). Los beneficios de la musicoterapia para los niños. Psicología Amaya Terrón. Retrieved 23 June 2013, from http://www.psicologiaamayaterron.com/novedades-y-noticias/los-beneficios-de-la-musicoterapia-para-los-niños

Sesión de musicoterapia para adultos

La terapia musical puede emplear todo tipo de instrumentos y recursos que contribuyan a la terapia, como:

  • Instrumentos naturales: entre estos se pueden catalogar los de percusión corporal y la voz
  • Instrumentos convencionales; piano, guitarra y flauta
  • Instrumentos de percusión no corporal
  • Instrumentos artesanales, que son los que elaboran los pacientes
  • Instrumentos terapéuticos (cuencos tibetanos, cuencos de cuarzo)
  • Instrumentos electrónicos
  • Material discográfico
  • Material de psicomotricidad; como colchonetas y cuñas

Ejercicios

(«Musicoterapia: Los secretos sanadores de la terapia musical», 2017)

Ejercicio # 1:

Edad: adulto / adulto mayor / de cuidados paliativos

Área de meta: Social, cognitivo, conexión emocional, discusión personal y de grupo, estimular los recuerdos y la autoexpresión.

Nombre de la actividad: ¿Que recuerdo emocional te trae?

Objetivo: Estimular la relación a través de la discusión de temas que se provocan después de escuchar algunas canciones.

Materiales: Una variedad de canciones sobre temas relevantes con las necesidades, habilidades, experiencias y edad del grupo en particular.

Método: Presentar una variedad de canciones al grupo. Preguntarles que es lo que les gustaría escuchar y cantar. Finalmente hablar de sus sentimientos, eventos, recuerdos, etc,…. que evocaron las canciones.

Ejercicio # 2:                                                                                             

Edad: 14- edad avanzada

Área de meta: La auto-expresión

Nombre de la actividad: Qué sientes cuando escuchas algo

Objetivo: Estimular la auto-expresión en una relación entre el auto conocimiento, la música y la pintura.

Materiales: Materiales de arte y la música de fondo mientras dibujan

Método: Las personas presentes dibujarán o pintarán cómo se sienten acerca de sí mismos o de una situación dada, a partir de escuchar una canción.

Ejercicio #3:                                                       

Edad: Todos los adultos

Área de meta: el estado de alerta mental, estimulación cognitiva, y la elevación del estado de ánimo.

Nombre de la actividad: Adivinanza Musical

Objetivo: Los participantes obtendrán puntos por nombrar artistas, títulos, realizar tareas y contribuir al juego en general.

Materiales: Buena música, altavoces, una pizarra, marcadores o tiza.

Método:

1) Dividir el grupo en dos equipos. Ponerle nombres a cada equipo.

2) Decidir quién va primero.

3) Escuchar una canción para ese equipo. Los equipos reciben un punto al adivinar el artista o grupo que canta y 2 puntos por título de la canción.

4) Repite el paso 3, alternando entre los equipos.

5) Hacia el final de la sesión, lo puedes convertir en un “libre para todos”. Cualquiera puede adivinar en cualquier momento. Advertencia: hay que prestar mucha atención a quién adivina correctamente en primer lugar. Es difícil cuando algunas personas gritan a la vez.

Ejercicio # 4:

Edad: Cualquier edad adulta

Área de meta: La expresión emocional

Nombre de la actividad: ¿Qué canción te define?

Objetivo: Los estudiantes comparten cómo se sienten y por qué se relacionan con una determinada canción

Materiales: Lista de canciones populares

Método: A las personas se les da una lista de canciones populares. Ellos eligen una canción que los representa o define y deben decirle al grupo por qué. El estado de ánimo, sentimientos, y situaciones análogas serán discutidas.

Javier Patón Redondo

Estrella Mesa Masa

Referencias bibliográficas

–        Alvin, J. (1966). Music Therapy. Basic Books

–        Lago Castro, P., Gento Palacios, S., & González Fernández, R. (2012). La Musicoterapia en el tratamiento educativo de la diversidad (1st ed.). Madrid: UNED.

–        Musicoterapia: Los secretos sanadores de la terapia musical. (2017). Medicinanatural-alternativa by vibrasalud.com. Retrieved 10 May 2017, from http://medicinanatural-alternativa.com/musicoterapia/

Perfección y Perfeccionismo

Descarga el PDF Perfección y Perfeccionismo: Cuando el exceso conduce desde la virtud a la patología

Resumen

Hacer bien lo que hay que hacer, esforzarse en ello, gozarse en el logro, complacer a quienes nos rodean y disfrutarlo, servirse de nuestra vida y obras para alcanzar la felicidad y convertir en gustosa aventura nuestra travesía biográfica es algo que –consciente o incoscientemente- pretendemos siempre.

Pero en este proceso se entremezclan factores biológicos, psicológicos, actitudes, entornos educativos, sociales, y la libertad personal que se va forjando y manifestando con el tiempo.

Todos estos elementos se combinan en círculos de retroalimentación o feed-back que enriquecen el vivir de la persona.

Uno de los defectos o trastornos más significativos, incluido entre las alteraciones y los trastornos de la Personalidad es el Perfeccionismo. Conocido, también como “Síndrome del Perfeccionista”, o “Trastorno Anancástico de la Personalidad”.

Es propio del hombre querer prosperar; aproximarse a la endaimonía: La vida buena, orientada por la ética, camino de perfección, pues señalará los criterios para alcanzar la felicidad.

Con perfección aludimos a un quehacer excelente considerando el enfoque de la eficiencia: Hacer algo bien junto a su coste. Lo mejor es enemigo de bueno; bueno es relativo, y perfección un entrelazamiento de lo técnico y estético, lo material y espiritual que vive el hombre.

La perfección es más bien el camino que la meta. Es saber a donde vamos y acercarnos en y desde la felicidad. Ahí está la felicidad, en el camino cuando se siguen los dictados de la ley moral natural, del “folleto explicativo” que cada uno llevamos consigo y sobre sí mismos.

1.Introducción

Son muchos los avances que ha ido logrando la Medicina debido a la proliferación de diversas Ciencias y Técnicas, ofreciendo medios que facilitan el conocimiento de la persona humana y de la salud, y, paralelamente, de la enfermedad.

La enfermedad es en sí un mal, una deficiencia, jamás algo bueno, a menos que se le considere como la oportunidad de conseguir la salud del paciente, o la ocasión de investigar el modo de eliminar ese daño (psíquico o somático) procurando usar los medios con que cuenta la Medicina o los que se puedan adquirir precisamente mediante la investigación, como ya dijimos. Pero ha de quedar claro ante todo que lo más importante, en la salud y en la enfermedad, es la persona humana (sana o enferma, cabal o incompleta), y en un segundo lugar la Medicina y sus operaciones. De esta manera no hay modo de confundirse: el hombre es el fin u objetivo y los medios son la Medicina, auxiliada por otras ciencias, y la técnica aplicada. Jamás ha de considerarse al hombre, a la persona humana, como un medio. No se le debe instrumentalizar nunca.

Pues, bien, hay que decir que cuando un ser humano viene al mundo, llega para disfrutar o gozar de todo lo bueno que éste puede ofrecerle…, desde el aire que respira hasta la golosina de su preferencia, o el arte en cualquiera de sus manifestaciones. Ninguno venimos a este mundo con una especie de “garantía” del 100% (cero errores o defectos). Y, además, no se puede olvidar que quien primero ha de esforzarse por ser o llegar a ser un mejor hombre/mujer, es el propio individuo, no obstante, que cuente o disponga de multitud de instrumentos o medios que para ello le ofrece la sociedad en que nace y se desarrolla.

El hombre es, por naturaleza, perfectible, superable, en sí mismo y desde sí mismo. Cuenta así con una naturaleza misma, que le marca unos límites por arriba y por abajo, junto a una gama de posibilidades, condiciones, circunstancias y oportunidades, que, en función de su propia libertad y dominio, puede usar tanto para bien o mejoría personal, como para un decaimiento o daño.

2. La perspectiva psicosomática

El ser humano no es sólo materia o cuerpo (soma), ni tampoco solamente espíritu (psique), sino que ambos elementos lo constituyen esencialmente, de forma que, faltando uno de los dos, ya no hay un hombre ahí, sino otra cosa, más o menos parecida. Es suficientemente conocido que hay acciones corporales o sucesos somáticos que afectan en mayor o menor medida la psique humana, y viceversa.

Baste un ejemplo entre miles que se dan a diario: una noticia, no es solamente una serie de imágenes recogidas por los ojos y de sonidos percibidos por los oídos, sino que, “curiosamente”, eso, que es algo material, puede provocar, además de ideas y conocimientos, unas emociones o sentimientos que, conjugados, pueden ser causa de la ira, la compasión, la risa, la venganza o el suicidio, e incluso el desprecio hacia otro ser humano o hacía sí mismo.

Hacer bien lo que hay que hacer, esforzarse en ello, gozarse en el logro, complacer a quienes nos rodean y disfrutarlo, servirse de nuestra vida y obras para alcanzar la felicidad y convertir en gustosa aventura nuestra travesía biográfica, es algo que –consciente o incoscientemente- pretendemos siempre.

Pero en este proceso se entremezclan factores biológicos, psicológicos, actitudes, entornos educativos, sociales, y la libertad personal que se va forjando y manifestando con el tiempo. Todos estos elementos se combinan en círculos de retroalimentación o feed-back que enriquecen el vivir de la persona. Por esta razón, resulta de gran utilidad la consideración del Paradigma psicosomático, el enfocar la normalidad o la patología en torno a la perfección y al perfeccionismo. El desglose, aún conociendo su artificiosidad, de los ámbitos Bio-Psico-Socio-Eco-Espiritual nos aportará claridad y riqueza.

3. De la perfección al perfeccionismo

En la búsqueda y/o consecución de lo mejor de sí mismo, cabe la posibilidad de quedarse corto, o por el contrario, sobrepasarse. Un figura ovoide o un cuadrado jamás son igual a un círculo, por mucho que puedan parecerse. Uno de esos riesgos de no lograr “lo mejor” para cada quien, ya no es solamente la mediocridad o el “desecho humano”, sino “el perfeccionismo”. Es ese afán natural de ser mejor (con o sin comparación con los demás), ya que lo natural del ser humano no es sobrevivir, en condiciones normales, por así decir, sino más bien ser dueño de sí mismo e igualmente dominar o someter (intelectual y/o físicamente lo que le rodea, su habitat).

En ese modo de “querer ser perfecto” o “la perfección de las cosas”, tenemos como denominador común la perfección. Ello es algo bueno en sí, incluso mejor que lo contrario: el conformismo, la medianía, lo defectuoso o imperfecto, lo feo, lo malo, etc. De aquí, en parte, que la persona a la que llamamos “perfeccionista”, se sienta más atraída por lo simétrico, el equilibrio, la proporción, la armonía, la proporción, la simetría, etc. de las cosas, en las que aparecen de fondo destellos de la verdad, la justicia, la belleza, el bien y otros valores. Y esto, en parte, es igualmente aplicable para sí mismo, es decir, para la propia persona, y luego, casi de modo necesario o como un reflejo, a los demás.

4. El Perfeccionismo como síndrome

Un ingrediente importante en las manifestaciones de quién exagera en la búsqueda de la perfección, es la insatisfacción, casi siempre “falta” algo o “sobra” algo…, eso o aquello “podría” o “debería” mejorarse: tanto en las cosas como en las personas, en mí (y por mí) o en los demás, por sí o por otros.

Otra cosa que no debe pasarse por alto, es que el “síndrome del Perfeccionista”, siendo algo que se puede aprender, sobre todo es algo íntimo de la persona, es algo de base genética, que en pocos o muchos años acabará por salir a flote, y casi siempre no de manera total sino parcialmente, influyendo en esto el propio temperamento, la educación, el ambiente social, preferencias, traumas, defraudaciones, experiencias o vivencias positivas y negativas que dejan huella, una autoestima baja, por lo general, y comúnmente, tener o marcarse unas metas altas en sus actuaciones privadas o en el orden público.

Hay una serie de elementos que pueden potenciar o disparar, según el caso, esa actitud perfeccionista que, a fin de cuentas, puede conocerse y ser “controlada” por el mismo afectado (enfermo), pero que no le abandonará, posiblemente nunca, y que es como la sombra que acompaña a todas partes, esa que todo cuerpo proyecta cuando es iluminado, más pequeña o más grande según la intensidad de la luz y el ángulo desde el que es enfocado…

5. Perfeccionismo versus Anancasticismo

Uno de los defectos o trastornos más significativos, incluido entre las alteraciones y los trastornos de la Personalidad, es el Perfeccionismo. Conocido también como “Síndrome del Perfeccionista” o “Trastorno Anancástico de la Personalidad”.

¿En qué consiste ser “perfeccionista” o anancástico?: es la persona virtuosa imperativamente, pero a la cual le flaquean el buen uso o dominio de su voluntad y su libertad (lo que no significa que no le cueste conseguir la virtud, o que, de manera infalible, se quiebre su voluntad, ni que carezca de libertad, sino es más bien su mal manejo). Es, a fin de cuentas, un defecto de la personalidad, un trastorno que se da a conocer muy poco; y la edad más propicia para que estos rasgos se presenten es de los 4 a los 7 años, que es cuando los niños poseen la mejor sensibilidad en su desarrollo psicológico evolutivo.

Otro ingrediente o elemento a tomar en cuenta para conocer o reconocer al perfeccionista, está en que toma la perfección más como camino, como una meta. Una cosa es andar por el camino de la perfección y otro diferente es ir en busca de la perfección. El camino a la perfección incluye, entre otras cualidades o actitudes, y en diversos grados, la responsabilidad, la ilusión y el pensamiento positivo, la esperanza, la alegría de rectificar, la constancia, dotar de sentido el propio hacer, la magnanimidad, compaginar el amor con el desprendimiento, y, saber priorizar o jerarquizar.

Sin embargo, esta vida rara vez ofrece tanto a una misma persona, ya que toda decisión comporta un riesgo, y donde hay riesgo no hay certeza de conseguir lo que se intenta o propone. Por lo mismo se hacen necesarias, junto con la audacia, la previa consideración y “aceptación” de fallar o errar en el intento.

6. Síntomas y Alarmas

Pueden ser considerados como focos de alarma el ordenar y reordenar constantemente las cosas…; la molestia o incomodidad sufridas ante el desorden, desequilibrio o asimetría; prever todo de modo exagerado y exhaustivo, a veces hasta el cansancio; la necesidad de respaldo respecto a su buena voluntad en su actuar; inseguridad interior dando muestras externas de seguridad; intolerancia general ante sus propios fallos; hipersensibilidad frente a injusticias propias y ajenas, aún las más pequeñas…

El Cuestionario Sevilla, en su versión amplia o breve, constituye una prueba asequible y significativa y práctica para su reconocimiento y valoración. Incluye y plantea preguntas acerca de parámetros como estos:

  • Perfeccionismo, detallismo, minuciosidad o meticulosidad.
  • Hipersensibilidad.
  • Valoración elevada del orden, limpieza, puntualidad. Apego a la ley.
  • Tendencia a la rigidez y dificultad para la flexibilidad ante los cambios.
  • Juicios radicales sobre la propia tarea en razón de su calidad y tiempo invertido en ella, y con tendencia a ir a los extremos sin aceptar intermedios.
  • Tendencia a asegurar máximamente los elementos de un plan futuro.
  • Sobrevaluar la opinión o juicios de otros respecto de la propia conducta.
  • Exagerar el valor de la eficacia sobre el disfrutar aquello que se hace.
  • Subjetivismo marcado. Es más fácil que los demás estén equivocados o mal informados, les falta experiencia o desconocen el fondo del problema.
  • Dar mayor realce a lo negativo que a lo positivo.
  • Tendencia a conservar cosas porque puedan ser útiles alguna vez: dificultad para deshacerse de objetos y papeles.

7. Un abordaje pluridimensional

Se requiere de una asistencia psicoterapéutica confiada y amable, pues el “anancástico” suele presentar una cierta resistencia, a la aceptación del diagnóstico como del tratamiento mismo. Particularmente, en el caso de los adultos, en quienes es habitual que se encuentre muy arrigida esta enfermedad o deficiencia, se precisa de una medicación con fármacos antiobsesivos, pues se trata de un trastorno de la personalidad.

8. La perfección, un camino más que una meta

Está en alza hablar de excelencia, de aspirar a lo mejor. Pero a la vez es muy frecuente la chapuza, el “ya vale”, el camuflar con los medios técnicos la imperfección, etc.

Es propio del hombre ir a más, prosperar, aspirar a algo nuevo y mejor. Así se aproxima a la endaimonía. La vida buena, orientada por la ética, es el camino de perfección, pues nos señalará, en todo momento, los criterios necesarios para alcanzar la felicidad. Si el anhelo de la felicidad es uno de los objetivos prioritarios del hombre, la búsqueda de la perfección, a través de la vida buena, es uno de sus caminos más certeros.

Con perfección aludimos a un quehacer excelente considerando el enfoque de la eficiencia: hacer algo bien junto a su coste. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Lo bueno es relativo, y, la perfección, un entrelazamiento de lo técnico y lo estético, lo material y lo espiritual que vive el hombre. Y aquí ha de ser considerado un nuevo enfoque, el de la eficiencia, el hacer algo bien pero considerando a la par al coste que conlleva. Lo mejor es enemigo de lo bueno. Y lo bueno es algo relativo en cada caso concreto. Es, pues, la perfección un entrelazamiento de lo técnico y lo estético, de lo material y espiritual que se da en todos los hechos que vive el hombre.

La perfección es más bien el camino que la meta. Es saber a donde vamos y acercarnos en y desde la felicidad. Ahí está la felicidad, en el camino cuando se siguen los dictados de la ley moral natural, del “folleto explicativo” que cada uno llevamos consigo y sobre sí mismos.

El camino hacia la perfección comporta:

  • Responsabilidad o respuesta personal a los propios actos y a sus consecuencias. A ello se oponen la negación, la proyección, la represión como falsos caminos de defensa.
  • Esperanza como motor de actividad y forja de entusiasmo. Su enemigo: la desesperanza.
  • Ilusión y pensamiento positivo. Nada peor que anular nuestras propias posibilidades y dejar pasar las oportunidades. A ella se opone la anticipación negativa propia del pesimismo.
  • La alegría de rectificar. Errar es propia de la persona humana y saberlo es una ventaja. Practicar la sabiduría de rectificar. Y más si aprendemos del tropiezo. La búsqueda de la perfección entraña la posibilidad de perder batallas pero conduce a ganar la guerra.
  • Magnanimidad, alma grande, capacidad de enamoramiento. Hemos de saber cultivar buenas ambiciones y desdeñar las nocivas.
  • Perseverancia. Comenzar es de muchos, perseverar sólo de vencedores. La proyección que buscamos requiere comenzar, proseguir y persistir con determinación. La perseverancia es el antídoto del desaliento.
  • Saber priorizar. Una cosa es la actividad y otra la eficacia. Nuestras posibilidades son limitadas y hay que jerarquizarlas. Cada opción implica descartar otras muchas. Saberlo y considerarlo es un tesoro.
  • Compaginar amor y desasimiento, crecer en adaptabilidad, no dar cabida a la frustración. Es esta una vivencia altamente destructiva de la persona y de sus relaciones. Vacunarse frente a ella es un quasi-seguro de salud psicológico.
  • Dotar de sentido al propio quehacer y a sus consecuencias. Si el éxito está en lograr lo que deseas, la felicidad reside en desear lo que consigues. Dicho conforme a un proverbio popular la felicidad comienza donde la ambición acaba.

En conclusión, el camino está abierto para quienes quieran recorrerlo. A las escaleras de la perfección no les importa quien las suba, por ello siempre seremos bien recibidos.

A los perfeccionistas les gustaría tener la seguridad de que al final alcanzarán la perfección. A ellos y a todos, hay que decirles que en esta tierra no existe esa seguridad, sólo se dan las oportunidades, y para disfrutar de esas oportunidades hay que ser audaces, hay que entrar en el juego del riesgo.

9.Bibliografia

“Bienestar, autoestima y felicidad”. Gaja, Raimond. Editorial Plaza y Janés

“Cuando lo perfecto no es suficiente.Estrategias para hacer frente al perfeccionismo”. Martin M. Antony-Richard P. Swinson. Editorial Desclée de Brouwer.

“Nunca satisfecho”. Ramirez Bosco, Mónica. Editorial Amat.

“El regreso del hijo pródigo”. Henry Nowen. Editorial PC.

“La autoestima del cristiano”. Esparza Espina, Michel. Editorial Belacqua.

“El síndrome del Perfeccionista: El Anancástico” Alvarez Romero, Manuel. Editorial Almuzara

“Sabes pensar” Alvarez Romero, Manuel. Editorial Almuzara.

“La libertad interior”. Jacques Phillipe. Editorial Rialp.

www.sindromedelperfeccionista.com

www.semp.org.es. Sociedad Española de Medicina Psicosomática.

www.psicosomaticaandaluza.org Sociedad Andaluza de Medicina Psicosomática

www.psicosomatica.net Centro Médico Psicosomático de Sevilla

Manuel Alvarez Romero
Médico.
Director del Centro Médico Psicosomático. Sevilla.

Ana Moreno Gómez
Psicóloga.
Sevilla a 5-Enero-2009

Literatura, expresión psicopatológica y espiritualidad

Descarga PDF Literatura, expresión psicopatológica y espiritualidad

1. Introducción

Tres conceptos se aúnan en nuestro título. La creación literaria siempre ha sido frecuentísima ocasión para expresar el propio estado normal o patológico. Y a la vez ha supuesto un medio excelso para mostrar las propias vivencias espirituales ascéticas o místicas. Amplísima resultaría una aproximación a la literatura que conecta con los dos ámbitos antropológicos citados. Hemos seleccionado cuatro fragmentos como muestra de diversos momentos históricos de nuestra civilización para con ellos mostrar la manifestación psicológica y psicopatológica del alma humana abatida por el peso de la vida y el dolor, así como la reacción biopsicosocial que en tales circunstancias puede llegar a provocarse. Sorprende la maestría con que se descubren y describen los entresijos del consciente y del inconsciente de la persona y de su actitud y su conducta cargadas de una libertad que engrandece, ennoblece y responsabiliza.

2. La Depresión de Antíoco IV Epífanes

Hace unos años me sorprendió, al escuchar una de las lecturas de la Misa de un sábado de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario, el relato de un cuadro depresivo cargado de precisión y sentido clínico. Posteriormente encontré un comentario al respecto en “Depresión: Actualización psicológica de un problema clínico” de A. Polaino-Lorente (Ed. Alhambra). Y al preparar estas páginas lo incluyo como el posiblemente más antiguo relato de un acontecimiento depresivo. El Libro I de los Macabeos forma parte de la Sagrada Escritura (Antiguo Testamento). En su capítulo 6, versículos 1-17 se describe a modo de relato, y recoge “a modo de autoinforme” la derrota, enfermedad y muerte de Antíoco IV, rey de Siria durante los años 175 a 164 a.C. En el Libro II Macabeos, 9,1-29 se muestra otra versión de los hechos, diferente y complementaria, exponente de cómo se recibe en Jerusalén la noticia que relatamos. Su estudio conjunto requeriría la apelación a los exégetas y escrituristas. Pero leamos el texto bíblico (I Macabeos, 6, 1-17):

“Mientras el rey Antíoco recorría las regiones septentrionales, se enteró de que en Persia estaba la ciudad de Elimaida, famosa por sus riquezas, por la plata y por el oro, y que tenía un templo riquísimo donde había armaduras de oro, corazas y armas dejadas allí por Alejandro, hijo de Filipo, el rey macedonio que reinó en primer lugar sobre los griegos. Se dirigió allí con la intención de apoderarse de la ciudad y saquearla, pero no pudo porque su plan fue descubierto por sus habitantes, que le presentaron batalla obligándole a huir. Y tuvo que marcharse de allí con gran tristeza, y regresar a Babilonia. Durante su estancia en Persia llegó un mensajero para comunicarle que las tropas enviadas a tierra de Judá habían tenido que replegarse; que Lisias había ido primero con un poderoso ejército, pero que había tenido que batirse en retirada ante los judíos; que éstos se habían reforzado con armas, con tropas y con el ingente botín de los vencidos; que habían destruido la abominación erigida sobre el altar de Jerusalén, y que habían fortificado con altos muros el Santuario tal como estaba antes y Bet-Sur, ahora ciudad suya. Cuando el rey escuchó estas noticias quedó atónito, preso de una gran conmoción. Se acostó, sumergido en una gran tristeza, porque las cosas no habían sucedido como él deseaba. Permaneció así durante algunos días, pues su abatimiento se iba haciendo mayor, y vio que se estaba muriendo. Entonces llamó a todos sus amigos y les dijo: -El sueño se aparta de mis ojos y mi corazón desfallece por la congoja. Me he dicho a mí mismo: ¡A qué grado de aflicción he llegado! ¡En qué terrible zozobra me encuentro! ¡Yo, que era tan generoso y apreciado mientras gobernaba! Ahora recuerdo los daños que he perpetrado contra Jerusalén al apoderarme de todos los utensilios de plata y de oro que estaban allí, y mandar exterminar a los habitantes de Judá sin razón alguna. Reconozco que ésta es la causa de que hayan sobrevenido estos males. Mirad, muero con una gran tristeza en un país extranjero. Luego llamó a Filipo, uno de sus amigos, y le puso al frente de todo su reino. Le entregó la corona, su vestidura y el anillo para que cuidara a su hijo Antíoco y lo instruyese para reinar. El año ciento cuarenta y nueve, el rey Antíoco murió en aquel lugar. Cuando Lisias se enteró de que el rey había muerto, dispuso que reinara su hijo Antíoco, a quien había educado desde pequeño, dándosele el sobrenombre de Eupátor”.

Su figura queda resaltada por la determinación que puso en borrar el judaísmo de Palestina e implantar el helenismo. Sus guerras en diversos frentes le hacían ocuparse de unos y dirigir mediante sus generales los avatares de los otros. Es magnífica la historia clínica; en la que podemos señalar: La experiencia de duelo o pérdida. El sentimiento de incontrolabilidad situacional. La frustración. La pasividad y anergía. Tristeza. Visión negativa y pesimista. Insomnio. Sentimiento de indefensión. Autoestima baja. Retrospección negativa. Sentido de culpa. Atribuciones negativas. Ideas deliroides de perjuicio. Conciencia de desarraigo. Incapacidad para lo ordinario. Renuncia a derechos y deberes. Muerte por desvalimiento. Hoy sabemos que la Depresión es factor de riesgo cardiovascular, inmunitario, endocrinológico y oncológico. Pero además ya Seligman en 1975 describió la muerte súbita por indefensión y desvalimiento.

Posteriormente Engel, en 1971, estudió más de 70 casos de este tipo de muerte señalando las cinco circunstancias psicológicas más frecuentemente encontradas en estas situaciones de desvalimiento:

1) la ruina o muerte de un ser querido;

2) una experiencia dolorosa aguda;

3) una situación suficientemente amenazante para la propia vida;

4) el luto y/o la elaboración del duelo por un ser querido, y

5) la pérdida del status y de la autoestima.

Como vemos en el caso citado se dan casi todas.Desconocemos si Antíoco IV presentaba antecedentes de enfermedad afectiva o si -como es más probable- este fue su primer y único episodio depresivo. Hoy, cuando transitamos en la era de la Depresión y nos parece un mal propio de la época pienso que es interesante resaltar esta estupenda patobiografía quizás la más antigua en referencia al Síndrome Depresivo.

3. Depresión y Santidad: Teresa de Jesús.

En su día hice una recopilación de lo referente a la Depresión en las obras de Santa Teresa: nomenclatura, relatos y comentarios en torno a la melancolía de sus monjas o de personajes con los que trataba, remedios psicológicos o materiales, pronósticos, y hasta diagnósticos diferenciales. Es tema que me ilusiona poder abordar con amplitud algún día. Pero es otro el enfoque que hoy daré a la relación entre Santa Teresa y la enfermedad depresiva. Deseo ceñirme a su psicopatología afectiva y más en concreto a la actitud y al sentido profundos que ella misma les da. En “La Psicología de Teresa de Jesús”, Ed. Rialp. Madrid, 1984, el que fue destacado psiquiatra y amigo, José Mª. Poveda, describe y justifica la cualificación de Enfermedad Afectiva Bipolar para la santa. Aunque me cuesta, me obligo a descartar datos y escenas, interesantísimas y divertidas, para centrarme en la vivencia y sentido de la enfermedad. ¡Qué buenos autoinformes y cuánto pueden ayudar a los pacientes! Yo los he leído en la consulta muchas veces y han servido de consuelo y luz a tantos depresivos. Vayamos al texto original. No pierdan detalle, por el castellano de la época y aguarden hasta el final que resalto. En carta escrita y fechada en octubre-diciembre de 1560 se expresa: “Viénenme algunos días -aunque no son muchas veces y dura como tres u cuatro u cinco días- que me parece que todas las cosas buenas y hervores y visiones se me quitan, y aún de la memoria, y aunque quiera no sé qué cosa buena haya habido en mí; todo me parece sueño, u a lo menos no me puedo acordar de nada. Apriétanme los males corporales en junto; túrbaseme el entendimiento, que ninguna cosa de Dios puedo pensar ni sé en qué ley vivo. Si leo, no lo entiendo; paréceme estoy llena de faltas, sin ningún ánimo para la virtud, y el grande ánimo que suelo tener queda en esto, que me parece a la menor tentación y mormuración del mundo no podría resistir. Ofréceseme entonces que no soy para nada, que quién me mete en más de en lo común. Tengo tristeza, paréceme tengo engañados a todos los que tienen algún crédito de mí; querríame asconder donde nadie me viese, no soledad para virtud, sino de pusilanimidad; paréceme querría reñir con todos los que me contradijesen.
Trayo esta batería, salvo que me hace Dios esta merced, que no le ofendo más que suelo ni le pido que me quite esto, más que, si es su voluntad, que esté ansí siempre, que me tenga de su mano para que no le ofenda, y confórmome con Él de todo corazón, y creo que no me tener siempre ansí, es merced grandísima que me hace.” ¡Cuánta belleza, realismo y conocimiento propio! Qué gran contraste el de estos textos con la biografía y hazañas de la Santa. Así se ven y se muestran, en nuestras consultas, cientos de personas de cualquier edad y condición. Pero lo que queremos destacar -resulta envidiable y específicamente diferencial- es la actitud trascendente, la comprensión del sentido del propio padecer capaz de servir como soporte inviolable. Leamos más de sus palabras que explicitan lo que anunciamos. Parece ser, escribe desde Valladolid en 1582 según recoge el Dr. Poveda: “Quedé tan desganada y tan fuera de parecerme podría hacer nada, que aunque la priora de nuestro monasterio de Valladolid, que deseava mucho está fundación, me importunava, no podía persuadirme ni hallaba principio… “No sé si era el mucho mal y flaqueza que me havía quedado, u el demonio que quería estorbar el bien que se ha hecho después. Verdad es que a mí me tiene espantado y lastimada … lo mucho que participa la pobre alma de la enfermedad del cuerpo, que no parece sino que ha de guardar sus leyes, según las necesidades y cosas que le hacen parecer. “Uno de los grandes trabajos y miserias de la vida me parece éste, cuando no hay espíritu grande que le sujete; porque tener mal y padecer grandes dolores, aunque es trabajo, si el alma está despierta, no lo tengo en nada … Mas por una parte padeciendo y por otra no obrando, es terrible cosa, en especial si es alma que se ha visto con grandes deseos de no descansar interior ni exteriormente, sino emplearse toda en servicio de su gran Dios … De esta manera estava yo entonces, aunque ya en la convalecencia, más la flaqueza era tanta, que aun la confianza que me solía dar Dios en haver de comenzar estas fundaciones tenía perdida. Todo se me hacía imposible, y si entonces acertara con alguna persona que me animara, hiciérame mucho provecho; más unos me ayudavan a temer, otros, aunque me davan alguna esperanza, no bastava para mi pusilanimidad.” No es la primera solicitud de Teresa hacia Dios el que le cure la Depresión, el que le ahorre el dolor sino el que sepa bien llevar su enfermedad. He ahí el secreto para iniciar los feed-back terapéuticos desde la psique hasta el soma, desde la actitud y la libertad hasta las sinapsis y los neurotransmisores. Si la santidad es esencialmente la identificación de la propia voluntad con la de Dios, en este caso la enfermedad depresiva con el enorme dolor moral que conlleva, cuesta especialmente escalar los peldaños que la relación con Dios nos ofrece, tan plásticamente expuestos en “Camino” en la obra de San Josemaría Escrivá, (Edic. Rialp, puntos 758, 762 y 774).

“La aceptación rendida de la Voluntad de Dios trae necesariamente el gozo y la paz: la felicidad en la Cruz. –Entonces se ve que el yugo de Cristo es suave y que su carga no es pesada”. (nº 758). “Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres, Señor? ¡Yo también lo quiero!” (nº 762). “Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios”. (nº 774).

4. SantoTomás Moro: genio y figura …

Bien conocido es el sentido del humor de Santo Tomás Moro que, sin duda, se fue afinando a lo largo de su vida. El encierro en la Torre, durante los meses previos a su decapitación fueron la ocasión, un tanto significativa, para la expresión literaria de su peculiar estado psico-físico-espiritual. Ahí nacen sus “Bienaventuranzas desde la Torre” , de las que citamos algunas:

  • “Bienaventurados los que saben reírse de sí mismos porque tendrán diversión para rato”.
  • “Bienaventurados los que saben descansar y dormir; sin buscarse excusas llegarán a ser sabios”.

“Bienaventurados los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desaire. Su camino estará lleno de luz”. En la biografía de Santo Tomás Moro, “La hora de Tomás Moro”. Edic. Rialp, escrita por el médico e historiador Peter Berglar, en 1993, encontré un texto peculiarmente psicosomático. “El cuerpo y el alma son en el hombre una unidad. Juntos enferman y juntos reclaman curación. Nadie se extraña de que a una persona con un sufrimiento moral-religioso le recetara consultar a un médico para el cuerpo. Dado que el alma y el cuerpo están tan estrechamente enlazados y unidos el uno con el otro, de forma que los dos constituyen una persona, el desorden en uno de ellos conlleva con frecuencia la destrucción de ambos. Por eso también aconsejaría a una persona con una enfermedad corporal que se confesara y buscara curación para su alma gracias a un buen médico espiritual. Esto no sólo es bueno para el caso de peligro, resultante por ejemplo de un empeoramiento de la enfermedad, no supuesto al principio; sino que la consolación que de ahí procede y la gracia divina que con ello aumenta también son buenas para el cuerpo”. Así pues este párrafo de “Consolación en el sufrimiento” del Sir inglés anticipa cuatrocientos años lo que empezaría a tomar en serio la Medicina Psicosomática. En otra de sus obras, “Diálogo de la fortaleza contra la tribulación”. Edic. Rialp, 1999, también aparece una estupenda descripción de la mutua influencia alma-cuerpo afirmando el beneficio orgánico de la persona tras los beneficios espirituales, y al contrario.

Es llamativo que en el siglo XVI el gran sentido antropológico de un fino y perspicaz humanista plasmase tan clara y expresivamente la realidad de la unidad psicosomática y sus consecuencias prácticas. Destacamos pues en Tomás Moro su profundidad antropológica, su buen decir literario, el fino humor inglés y la sensibilidad espiritual, unidas como un haz que ilustra y motiva desde la belleza al mantenimiento o al logro de la salud psicosomática de la persona. Genio y figura. Sí, pero contando con el progreso y la perfección personal que se muestran en las propias en las obras. En nuestro caso además con el efecto catalizador que añade el dolor bien asumido. Ya sabemos -por teoría y práctica- que el dolor es piedra de toque para el amor. Un dolor -físico o moral- bien asumido engrandece y eleva la propia condición; mal llevado aplasta y aniquila. Tomás Moro resulta ejemplar en este aspecto pues su talante digno, la calidad de sus lealtades y su finura de alma compusieron “in crescendo” una melodía vital y sublime. Algo bien aprovechable desde el ejercicio clínico de la Psicosomática o de cualquier otro ámbito de la Medicina.

5. La conciencia del propio límite como riqueza, en Bernanos.

Con frecuencia se han identificado creatividad y psicopatología. Destacados y experimentados profesionales de la Psiquiatría han estudiado esta correlación con dispares resultados. Nosotros queremos apostar por la necesidad del realismo cognoscitivo para la creatividad. Luego vendrá esa personal perspectiva, ese “saber percibir” rasgos y aspectos que sugieran nuevas realidades. Aplicando ésto a la propia conciencia del yo todo se complica más aún por el subjetivismo que se añade de modo implícito. En la abundante expresión de la vivencia interior de la persona, del creativo, del artista, no suele aparecer la descripción del paisaje intrapersonal junto a reflexiones que puedan sugerir vías terapéuticas de los sufrimientos que se refieren y describen. Por eso me llamó la atención la lectura de “Diálogo de Carmelitas” de G. Bernanos enriquecida por los comentarios en la edición preparada por Edic. Encuentro. Madrid, 1992. Allí se describen, entre otros, dos aspectos: “Una nueva lectura de Diálogo de Carmelitas” y “La fragilidad de Blanca”. Pero entremos en la obra. Blanca de la Force es la protagonista, un personaje inventado por Gertrud von le Fort en “La última en el patíbulo”, novela que leyó Bernanos. Blanca es una mujer agarrotada por el miedo. Las circunstancias de su nacimiento y el desarrollo de su juventud en plena revolución alimentan esta fragilidad. Podría pensarse que su ingreso en el Carmelo fuese consecuencia de una huida mundanal y búsqueda de refugio. Pero su evolución psicológica y espiritual a lo largo de la obra de Bernanos va desvelando el sustancial cambio que se va dando como consecuencia de la conciencia de la propia poquedad y la búsqueda de sentido para su indigencia. Quizás la clave de la enseñanza psicológica de la obra esté en la consideración de la debilidad como signo. “Mi fragilidad no es una simple humillación humana que Él me impone, sino el signo de su voluntad sobre su pobre sierva”.

La posible humillación, el supuesto castigo o defecto dejan de serlo al descubrir, desde la fe, que su persona no acaba en sí misma, sino que es súplica al Otro, su ser remite a Dios, su debilidad no es algo que deba resolver ella sino que es suya, estructural, querida y grande o virtuosa en el contexto del plan divino. Reconocer la contingencia como signo es ya afirmar un infinito que la sostiene, la enriquece y la ama. El límite es humillación cuando la razón se cierra sobre sí misma. Y, por el contrario, se convierte en grandeza cuando se contempla sabiéndose finita y creada, en el ámbito de la trascendencia. Por eso, la conciencia de esa dependencia estructural que va creciendo a lo largo de la narración por la convivencia con las demás carmelitas, por las enseñanzas de la Priora, en diálogo vivo y finísimo, y por la acción de la gracia, posibilitarán a Blanca el ofrecimiento en el martirio -tras la huida temerosa y el regreso- como superación de la debilidad. Y una puntualización de gran interés: Blanca aprende en la Escena VIII de labios de la Priora que “la rebelión es siempre cosa del diablo”. Y sigue el consejo: “Hija, sed siempre entre sus manos algo suave y dúctil. (…) “Y sobre todo no os despreciéis nunca. Es difícil despreciarse sin ofender a Dios que está en nosotros. El desprecio de vos misma os llevaría directamente a la desesperación. Recordad estas palabras, aunque ahora os parezcan incomprensibles”. “Cuando miramos el miedo y la valentía desde el Huerto de Getsemaní donde, en el Corazón de Jesucristo, fue divinizada toda la angustia humana, la distinción entre uno y otra me parece casi superflua, y ambos se me antojan poco más que chucherías de lujo”. No es fácil encontrar una conducta bio-psico-social integrada en la libertad y la Gracia que den como resultado la contemplación de un cambio radical. Ese cambio que tantas veces procuramos y contemplamos en y desde nuestras consultas. Es el Proceso Radical del Cambio descrito por Rof Carballo y Javier del Amo en su “Terapéutica del hombre”, Edic. Descleé de Brower, Bilbao, 1986. Toda una lección de vida.

6. Epílogo.

Como vemos, grandes beneficios y satisfacciones se derivan de un estudio conjunto de psicopatología y espiritualidad en los textos literarios. Nosotros, mediante la contemplación reflexiva de estos cuatro textos podríamos concluir afirmando que hemos podido conocer:

Hasta qué punto la insana frustración, la rebeldía frente a la realidad fáctica de nuestro vivir estorba a la salud y la consume en ocasiones. Con razón se dice que la soberbia es el principal entre los factores personales depresógenos.

Por el contrario una adhesión adaptativa, difícil pero asequible incluso en los estados o procesos más duros, resulta altamente saludable. No están lejos, de ordinario, santidad y sensatez. Teresa de Jesús es un clarísimo exponente.

El dolor, pequeño o grande, incluida la cercanía de la  muerte injusta, debe ser ocasión y motivo de crecimiento personal. Si se le añade el buen humor que Tomás Moro muestra y contagia crecen el valor humano y el mérito divino.

La debilidad psicológica, innata o adquirida, no es obstáculo para el crecimiento interior de la persona. La gracia no anula sino que recrece y perfecciona a la naturaleza. Es Blanca, el personaje de Bernanos, un ejemplo de tal crecimiento capaz de culminar superando la prueba sublime del martirio. Personalidad y Gracia son dos elementos que se funden en la ascética cristiana de todos los tiempos.

Psicología, psicopatología y espiritualidad personal son ámbitos desveladores y ejemplares en la consideración del misterio del hombre. Es todo un reto, adentrarse en sus simas y en sus cumbres para aprovechar en nuestras vidas -actualmente “in fieri”, en pleno proceso de construcción- tanta riqueza como se contiene en la literatura.